Espacio de libre interpretación. Mimetización con el personaje. Catarsis. Liberación. Alivio.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Decisiones que ocupan un lugar..
Hay decisiones que las tomo en un segundo, casi de manera automática sin pensar, ni analizar, ni medir consecuencia alguna. Hay decisiones que tienen vuelta atrás. Que pueden revertirse a tiempo y más tarde también. Que no implican nada importante. Que dan igual. Que dan lo mismo. Que no molestan a nadie. No perjudican a nadie. Y a nadie le importan. Pero a veces, como dicen, más vale un segundo de la vida que la vida en un segundo. Lo intento pero no puedo. Se que debo parar, reflexionar, informarme para luego poder decidir. Pero es más fuerte que yo. La mayoría de las veces decido creyendo que si algo sale mal lo puedo arreglar. Lo puedo modificar en el transcurso del recorrido. Y siempre me decido por lo más difícil, lo más arriesgado. Creo que para lo fácil, lo seguro siempre queda lugar. Lo arriesgado se disfruta más. Pero el peor de los castigos se da cuando esas decisiones son irreversibles. Cuando no tengo forma de cambiar las consecuencias ocasionadas. Cuando el daño causado genera demasiadas pérdidas. Cuando al mirar hacia atrás solo puedo ver a la decepción en persona. Cuando en cada instante que pasa no hay más que arrepentimiento. Ese arrepentimiento que se instala en mí para comerme la cabeza. Pero que a la vez educa, enseña y perdura. Será el arrepentimiento un sentimiento eterno o se irá perdiendo con el pasar del tiempo? Algún día sabré la respuesta.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Reina de loca cordura
Me intriga tu locura
Me intimida tu mirada
Me encanta tu estilo
Me pierdo en tu pelo
Me enrosco en tu cuerpo
Te veo y me bloqueo
Buceo en tus ojos
Me gustan tus zapatos
Navego en tu espalda
Anhelo esa falda
Muero con lo q escribes
Sueño con verte
Quisiera estar en tu mente
Da para perderse
Me intimida tu mirada
Me encanta tu estilo
Me pierdo en tu pelo
Me enrosco en tu cuerpo
Te veo y me bloqueo
Buceo en tus ojos
Me gustan tus zapatos
Navego en tu espalda
Anhelo esa falda
Muero con lo q escribes
Sueño con verte
Quisiera estar en tu mente
Da para perderse
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Miss Verano
Este año me encontras de una manera distinta..
Ya no soy aquel del año pasado..
Tranquilidad es lo que me sobra..
Mis ideas son mejores.. mi ansiedad está débil.. tambalea..
Yo estoy libre.. sin compromisos ni contraindicaciones..
Mis amigos valen mucho más de lo que valían el año pasado.. y nada tiene que ver la inflación con eso..
Mi vida, mi familia; mi papá y mi hno.. mi libertad.. cotizan en bolsa y no hay crack que pueda derribarlos..
Las experiencias se han capitalizado..
Tuve lecciones de sobra..
Dicen que a los golpes se aprende.. pero en este año he aprendido demasiado..
Mi perspectiva de las cosas parece haber cambiado abruptamente..
Ciertas personas colaboraron para que hoy me sienta así..
A todas ellas les estoy agradecido.
Espero que el próximo año sea como este.. o mejor..
Es más sano pensar en mantenernos que pensar en prosperar.. pero nunca olvidarse de progresar..
Ya no soy aquel del año pasado..
Tranquilidad es lo que me sobra..
Mis ideas son mejores.. mi ansiedad está débil.. tambalea..
Yo estoy libre.. sin compromisos ni contraindicaciones..
Mis amigos valen mucho más de lo que valían el año pasado.. y nada tiene que ver la inflación con eso..
Mi vida, mi familia; mi papá y mi hno.. mi libertad.. cotizan en bolsa y no hay crack que pueda derribarlos..
Las experiencias se han capitalizado..
Tuve lecciones de sobra..
Dicen que a los golpes se aprende.. pero en este año he aprendido demasiado..
Mi perspectiva de las cosas parece haber cambiado abruptamente..
Ciertas personas colaboraron para que hoy me sienta así..
A todas ellas les estoy agradecido.
Espero que el próximo año sea como este.. o mejor..
Es más sano pensar en mantenernos que pensar en prosperar.. pero nunca olvidarse de progresar..
domingo, 14 de noviembre de 2010
Mujer que no te entiendes Mujer
Me tienen las pelotas llenas.
Después dicen que la histeria femenina se cambió de equipo.
Por qué mejor no reflexionan que concha quieren hacer de sus vidas en lugar de pasarnos su bolsa de quilombos a nuestro carro?
Ya suficiente tenemos con tratar de descifrar lo complicadas que son.
No están satisfechas nunca. Siempre desean el estado en el que no se encuentran.
Si estan solas quieren a alguien.
Si tienen a alguien prefieren estar solas.
Si ese alguien no las llama quieren que las llamen.
Si ese alguien las llama quieren un poco de aire.
Si las celan les molesta. Si no las celan no se sienten importantes.
Si no asumís el compromiso se enojan. Si demostras compromiso prefieren seguir de fiesta.
Si sos estructurado prefieren que no lo seas. Si sos un vago se quedan con la estructura.
Si laburas, vivis demasiado ocupado. Si no laburas quién carajo paga?
Puedo seguir así toda la noche pero la compu se apaga.
Cada día estoy más convencido. Nací solo y en bolas y así voy a morir.
Después dicen que la histeria femenina se cambió de equipo.
Por qué mejor no reflexionan que concha quieren hacer de sus vidas en lugar de pasarnos su bolsa de quilombos a nuestro carro?
Ya suficiente tenemos con tratar de descifrar lo complicadas que son.
No están satisfechas nunca. Siempre desean el estado en el que no se encuentran.
Si estan solas quieren a alguien.
Si tienen a alguien prefieren estar solas.
Si ese alguien no las llama quieren que las llamen.
Si ese alguien las llama quieren un poco de aire.
Si las celan les molesta. Si no las celan no se sienten importantes.
Si no asumís el compromiso se enojan. Si demostras compromiso prefieren seguir de fiesta.
Si sos estructurado prefieren que no lo seas. Si sos un vago se quedan con la estructura.
Si laburas, vivis demasiado ocupado. Si no laburas quién carajo paga?
Puedo seguir así toda la noche pero la compu se apaga.
Cada día estoy más convencido. Nací solo y en bolas y así voy a morir.
martes, 9 de noviembre de 2010
Amor que te enferma, Amor que te mata..
Pones tu estado en ocupado pero estas ahí pendiente de lo que hace o deja de hacer.
Te crees viva porque no atendes sus llamadas ni contestas sus mensajes.
Estas esperando a cruzarlo para ignorarlo. Actuar como si no lo hubieses visto. Pero te morís por ver sus ojos. Su expresión. Su cara.
Cuando te compras algo pensas en él. Si le va a gustar o no.
Cuando te vestis también pensas en él. Cuando te maquillas seguís pensando en él. Tu espejo lo sabe pero no puede hablar.
Queres que te vea donde sea. Vos estás preparada para lastimarlo.
Tu éxito no es éxito si él lo desconoce. No se disfruta.
Cuando te acostas con aquel otro seguís pensando en él. Queres que se entere. Que sepa que vos también podes. Que tu poder sigue intacto. Que no sólo él te desea. Producto de tu inseguridad.
Mientras fingís gozar estás pensando en él. Tus falsos besos son la evidencia de tu decadencia.
Tu vida gira entorno a la suya. Crees que lo olvidaste y te convences de que ya fue. Te autoengañas. Te mentís a vos misma.
No estarás libre hasta que tu cabeza deje de pensar él. Hasta que reflexiones lo que queres. Hasta que dejes de lado tu orgullo, tu instinto competitivo. Y entiendas que el amor no es una competencia ni una demostración de presencia.
El daño que te hagas saldrá a la luz y nadie podrá salvar tu culpa. El arrepentimiento será tu peor condena.
Te crees viva porque no atendes sus llamadas ni contestas sus mensajes.
Estas esperando a cruzarlo para ignorarlo. Actuar como si no lo hubieses visto. Pero te morís por ver sus ojos. Su expresión. Su cara.
Cuando te compras algo pensas en él. Si le va a gustar o no.
Cuando te vestis también pensas en él. Cuando te maquillas seguís pensando en él. Tu espejo lo sabe pero no puede hablar.
Queres que te vea donde sea. Vos estás preparada para lastimarlo.
Tu éxito no es éxito si él lo desconoce. No se disfruta.
Cuando te acostas con aquel otro seguís pensando en él. Queres que se entere. Que sepa que vos también podes. Que tu poder sigue intacto. Que no sólo él te desea. Producto de tu inseguridad.
Mientras fingís gozar estás pensando en él. Tus falsos besos son la evidencia de tu decadencia.
Tu vida gira entorno a la suya. Crees que lo olvidaste y te convences de que ya fue. Te autoengañas. Te mentís a vos misma.
No estarás libre hasta que tu cabeza deje de pensar él. Hasta que reflexiones lo que queres. Hasta que dejes de lado tu orgullo, tu instinto competitivo. Y entiendas que el amor no es una competencia ni una demostración de presencia.
El daño que te hagas saldrá a la luz y nadie podrá salvar tu culpa. El arrepentimiento será tu peor condena.
Una Flor de Invierno..
Cuantas veces me arrepiento..
De no haberme dado cuenta a tiempo.
De no haber apreciado tu cariño.
De haber jugado tan mal con vos.
De no haber valorado la confianza que me brindabas.
De no haber visto cuánto me dabas.
De olvidarme de lo bien que la pasaba.
De no haber asimilado lo buena compañera que eras.
De no haber interpretado las actitudes que demostrabas.
De haber perdido el sentido de mi camino.
De haberte dejado ir sin hacer nada.
Un día de la Independencia me diste tu amor.. al año siguiente sólo te añoraba.
Fue una lección de vida por no haber sabido actuar como es debido.
Siempre estaré arrepentido.
De no haberme dado cuenta a tiempo.
De no haber apreciado tu cariño.
De haber jugado tan mal con vos.
De no haber valorado la confianza que me brindabas.
De no haber visto cuánto me dabas.
De olvidarme de lo bien que la pasaba.
De no haber asimilado lo buena compañera que eras.
De no haber interpretado las actitudes que demostrabas.
De haber perdido el sentido de mi camino.
De haberte dejado ir sin hacer nada.
Un día de la Independencia me diste tu amor.. al año siguiente sólo te añoraba.
Fue una lección de vida por no haber sabido actuar como es debido.
Siempre estaré arrepentido.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Sana Locura que no Sana nunca
Tu cuerpo te pide reacciones que vos no escuchas.
Seguís en la misma.
Algo va a cambiar tu suerte.
Crees en un alivio que no existe. Que solo vos inventas para poder convencerte.
Todo parece ir y volver. Queres lo que no está y no lo queres cuando está.
Extrañas a tu perro pero cuando estás con él le ordenas que se vaya.
Odias esas playas llenas de gente pero seguís yendo.
Estas cansado de tener que negociar con ese tipo la entrada al lugar pero lo seguís mirando con diplomacia mientras él descarga en vos todas sus desgracias. Hasta lo miras con gratitud después del tiempo que pasaste cagandote de frío.
Le romperías la cara en mil pedazos a ese charlatán que sigue tu vida tan de cerca pero no tenes los huevos suficientes como para enfrentar las consecuencias. Aunque algún día te vas a sacar esas ganas. Lo juras.
Te estas volviendo loco por esa chica que apenas recuerda tu nombre mientras ignoras las llamadas y los mensajes de aquella otra que muere por un segundo a tu lado.
Tenes a dos pelotudos en tu cabeza.. un inseguro que te insiste para que no dejes de llamarla y un langa que piensa que élla se lo pierde..
Pensas tanto en ese futuro deseado que olvidas por completo todo lo que se te esta escapando en el ahora.
No disfrutas de las cosas que tenes que ya estas pensando en incorporar otras nuevas.
Perdiste el respeto que en algún momento habías llegado a comprender. Ya no sabes lo que queres.
Por qué mejor no te dormis y acomodas tus putas ideas antes de volver a levantarte.
Mientras te observo te analizo, no tengas en cuenta mis prejuicios.
Seguís en la misma.
Algo va a cambiar tu suerte.
Crees en un alivio que no existe. Que solo vos inventas para poder convencerte.
Todo parece ir y volver. Queres lo que no está y no lo queres cuando está.
Extrañas a tu perro pero cuando estás con él le ordenas que se vaya.
Odias esas playas llenas de gente pero seguís yendo.
Estas cansado de tener que negociar con ese tipo la entrada al lugar pero lo seguís mirando con diplomacia mientras él descarga en vos todas sus desgracias. Hasta lo miras con gratitud después del tiempo que pasaste cagandote de frío.
Le romperías la cara en mil pedazos a ese charlatán que sigue tu vida tan de cerca pero no tenes los huevos suficientes como para enfrentar las consecuencias. Aunque algún día te vas a sacar esas ganas. Lo juras.
Te estas volviendo loco por esa chica que apenas recuerda tu nombre mientras ignoras las llamadas y los mensajes de aquella otra que muere por un segundo a tu lado.
Tenes a dos pelotudos en tu cabeza.. un inseguro que te insiste para que no dejes de llamarla y un langa que piensa que élla se lo pierde..
Pensas tanto en ese futuro deseado que olvidas por completo todo lo que se te esta escapando en el ahora.
No disfrutas de las cosas que tenes que ya estas pensando en incorporar otras nuevas.
Perdiste el respeto que en algún momento habías llegado a comprender. Ya no sabes lo que queres.
Por qué mejor no te dormis y acomodas tus putas ideas antes de volver a levantarte.
Mientras te observo te analizo, no tengas en cuenta mis prejuicios.
jueves, 21 de octubre de 2010
Fobia que no es miedo
El solo hecho de pensar que seamos novios me aterra.
Tengo fobia a la palabra relación.
No quiero perder la libertad que tanto me costó recuperar.
Quiero hacer lo que quiera cuando quiera sin tener que darte un cronograma de mis actividades.
Quiero hablar libremente sin tener que pensar si te puede molestar o no lo que diga.
Quiero decidir en el instante y no dos semanas antes para que vos tengas tiempo de asimilarlo.
Quiero poder disfrutar al máximo de mis ratos libres sin tener que apurarme para volver con vos.
Quiero almorzar tranquilo, hacer sobremesa, tomarme el café y tardar todo el tiempo que crea necesario antes de levantarme para atender a tus urgencias.
No quiero tener que opinar acerca de cual vestido, remera, remerita, campera, collar, aros, zapatos o sandalias te queda mejor después de haber visto trescientas cuarenta y dos combinaciones distintas.
No quiero ser tu remis, ni tu taxi ni tu chofer.
Quiero hacer mis planes en función de mis ideas y no de las tuyas.
Quiero salir si tengo ganas de salir.
Quiero irme a dormir cuando tengo sueño y no a la hora que a vos te parezca.
Quiero recibir todas las llamadas y mensajes posibles sin que tengas que preguntar quién es, de donde la conozco o si me la agarré. Y que no hagas una discusión por cada gilada.
Quiero que entiendas que yo una vez ya di todo de mí y no lo supiste aprovechar.
La fuente ya está agotada.
Tengo fobia a la palabra relación.
No quiero perder la libertad que tanto me costó recuperar.
Quiero hacer lo que quiera cuando quiera sin tener que darte un cronograma de mis actividades.
Quiero hablar libremente sin tener que pensar si te puede molestar o no lo que diga.
Quiero decidir en el instante y no dos semanas antes para que vos tengas tiempo de asimilarlo.
Quiero poder disfrutar al máximo de mis ratos libres sin tener que apurarme para volver con vos.
Quiero almorzar tranquilo, hacer sobremesa, tomarme el café y tardar todo el tiempo que crea necesario antes de levantarme para atender a tus urgencias.
No quiero tener que opinar acerca de cual vestido, remera, remerita, campera, collar, aros, zapatos o sandalias te queda mejor después de haber visto trescientas cuarenta y dos combinaciones distintas.
No quiero ser tu remis, ni tu taxi ni tu chofer.
Quiero hacer mis planes en función de mis ideas y no de las tuyas.
Quiero salir si tengo ganas de salir.
Quiero irme a dormir cuando tengo sueño y no a la hora que a vos te parezca.
Quiero recibir todas las llamadas y mensajes posibles sin que tengas que preguntar quién es, de donde la conozco o si me la agarré. Y que no hagas una discusión por cada gilada.
Quiero que entiendas que yo una vez ya di todo de mí y no lo supiste aprovechar.
La fuente ya está agotada.
domingo, 10 de octubre de 2010
Por qué no te vas a la re concha de tu madre?
Te mienten en la cara y aún así te quieren hacer creer que estas equivocado. Que tu concepción del mundo es errónea. Que estás exagerando. Que no sabes comprender las cosas. Que sos un estructurado. Un egoísta. Que deberías ser más comprensivo. Más flexible. Más abierto. Te dan vuelta las cosas de una manera que logran hacerte dudar de lo que estas pensando. A tal punto que no hay diferencia entre la opinión tuya y la de ellas. Tus valores parecen desordenarse. Todo se mezcla. Te cuesta diferenciar las ideas. Como si estuvieras bajo los efectos de alguna sustancia. Cuando te tienen casi dormido, una luz en tu cabeza logra tu recuperación. Y ahí es cuando caes en la realidad. Esa realidad que ellas quieren distorsionarte. Lo peor de todo es que ellas mismas se dan cuenta del fracaso por intentar convencerte de lo que no es cierto. Después se quejan de que no confias en ellas. Cómo carajo vas a confiar en alguien que hace las cosas para tenerte engañado como a un nene inocente de cinco años. Ya no somos nenes. Y ustedes creen que tratan con uno de ellos.
viernes, 1 de octubre de 2010
Carta al Corazón
Querido corazón,
Te escribo porque hace mucho que no converso contigo.
A veces me olvido de que los dos jugamos para el mismo equipo y en lugar de cooperar te pongo palos en la rueda.
Perdoname por todos esos momentos que te hago pasar. Quiero que sepas que no lo hago a propósito.
Entiendo lo que me pedis pero no logro asentir.
Se que estas cansado. Que estas fatigado y odiado de tanto aguantar.
Hace tiempo que te estoy maltratando. Pero quiero que sigas aguantando.
No alcanzo a comprender que tan grande es tu capacidad y el poder de acción que posees. Por eso quiero probar hasta donde llegues..
Me encantaría coordinar mi cuerpo contigo para poder coincidir con lo que digo.
Ojala pudiese acompañar tus ideas sin la necesidad de mis noches en vela.
Se que todas esas amarguras acortan tu vida y la mía.
Te pido que seas fuerte para poder soportar el resto del tiempo que nos queda. Yo voy a colaborar para que las cosas te resulten un poco más llevaderas.
No creas que todo será aguantar. También tenemos nuestros momentos de placer que no podes dejar pasar.
Nos vemos donde siempre. Contá conmigo para lo que sea.
Te escribo porque hace mucho que no converso contigo.
A veces me olvido de que los dos jugamos para el mismo equipo y en lugar de cooperar te pongo palos en la rueda.
Perdoname por todos esos momentos que te hago pasar. Quiero que sepas que no lo hago a propósito.
Entiendo lo que me pedis pero no logro asentir.
Se que estas cansado. Que estas fatigado y odiado de tanto aguantar.
Hace tiempo que te estoy maltratando. Pero quiero que sigas aguantando.
No alcanzo a comprender que tan grande es tu capacidad y el poder de acción que posees. Por eso quiero probar hasta donde llegues..
Me encantaría coordinar mi cuerpo contigo para poder coincidir con lo que digo.
Ojala pudiese acompañar tus ideas sin la necesidad de mis noches en vela.
Se que todas esas amarguras acortan tu vida y la mía.
Te pido que seas fuerte para poder soportar el resto del tiempo que nos queda. Yo voy a colaborar para que las cosas te resulten un poco más llevaderas.
No creas que todo será aguantar. También tenemos nuestros momentos de placer que no podes dejar pasar.
Nos vemos donde siempre. Contá conmigo para lo que sea.
martes, 28 de septiembre de 2010
Élla y un cobarde..
No tuve la valentía de hacer algo con mis pensamientos. Solo desayunaba todas las mañanas en el café de siempre y esperaba cada día a las 8.15 aproximadamente para verla llegar al estudio donde trabajaba o quizás trabaje.. Su pelo mojado, un flequillo divino. A veces, con botas marrones, a veces claritas y no tanto, y otras negras, sobre los jeans. Recuerdo algún saquito blanco y alguna cartera. Siempre apresurada. La dejaban en la esquina o en la puerta, dependiendo el sentido de donde venía quien la traía. Su padre, supongo. Verla tenía una duración de casi 30 segundos por reloj. Si alcanzaba a verla desde la esquina podía llegar a los 45 segundos. Me había enamorado de su forma de llegar. De su forma de abrir la puerta. De su caminar. De su figura. De su rostro. Su belleza exterior me hacía creer que su interior era aún más lindo. Verla llegar se había convertido en mi incentivo para arrancar el día. No supe su nombre hasta mucho tiempo después. Siempre traté de imaginar una forma de llegar a ella. Pero mi cabeza estaba a mil. Mi vida que me perturbaba y hacía retrazar mi plan de encuentro. Una sola vez la crucé en un lugar. Me quedé atontado al verla. O más tonto de lo que soy tal vez. Tenía una pollera.. o un vestido.. no lo sé.. blanco y negro. Ni una palabra me salió. Su círculo de amigas me intimidó aun más. Solo pude admirarla. El tiempo pasó. La seguí viendo todos los días sin saber su nombre. Fue un amor platónico. Hoy sé su nombre y algunas cosas más. Pero también sé que su corazón está ocupado y lejos de dejarme entrar. Ya no voy más al mismo café ni la veo más. Ojala la encuentre alguna vez en otro lugar.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Vos, Mujer..
Sos la única persona que sabe cada una de tus cosas.
Que entiende qué te hace bien y qué te hace mal.
Sabes cuando podes seguir y cuando tenes que parar. Conoces nuestros límites.
Tenes tus mañas. Tenes tus tiempos.
Podemos llegar a conocerte demasiado pero nunca del todo.
Podemos descubrir que tus gestos tienen relación con algo o alguien. Podemos relacionar tus sonrisas. Pero nunca vamos a saber en qué estas pensando. Podes seguirnos la corriente. Podes engañarnos y hasta ilusionarnos con ideas que nosotros mismo te damos.
Podes lastimarnos sin saber. Podes lastimarnos queriendo hacerlo. Podes golpearnos donde más nos duele. Podes enfermarnos y podes curarnos.
Podes hacer que seamos los seres más felices del mundo. Y los más tristes.
Podes hacer tantas cosas impredecibles y contra todos los pronósticos.
Pero nunca vas a lograr que nos olvidemos de amarte.
Que entiende qué te hace bien y qué te hace mal.
Sabes cuando podes seguir y cuando tenes que parar. Conoces nuestros límites.
Tenes tus mañas. Tenes tus tiempos.
Podemos llegar a conocerte demasiado pero nunca del todo.
Podemos descubrir que tus gestos tienen relación con algo o alguien. Podemos relacionar tus sonrisas. Pero nunca vamos a saber en qué estas pensando. Podes seguirnos la corriente. Podes engañarnos y hasta ilusionarnos con ideas que nosotros mismo te damos.
Podes lastimarnos sin saber. Podes lastimarnos queriendo hacerlo. Podes golpearnos donde más nos duele. Podes enfermarnos y podes curarnos.
Podes hacer que seamos los seres más felices del mundo. Y los más tristes.
Podes hacer tantas cosas impredecibles y contra todos los pronósticos.
Pero nunca vas a lograr que nos olvidemos de amarte.
martes, 31 de agosto de 2010
Maldita lengua que no sabes comportarte
La lengua no tiene huesos pero huesos rompe. Cuántas veces nos arrepentimos de las palabras que decimos. Cuánta gente herimos sin saber. Hay momentos en que uno pierde el rumbo. Yo era especial para eso. En un instante de calentura podía vomitar todo. Decía todas aquellas palabras que tenía que guardar en el momento menos indicado. Que sentimiento horrible, mezcla de arrepentimiento, de querer volver el tiempo atrás, poder borrar esa falta de control para tratar de mejorar un poco las cosas. Con el tiempo fui comprendiendo que en esos instantes de calentura lo mejor q podía hacer era morderme la lengua, callarme la boca, esperar a que se me pase y dialogar en frío. Entendí que lo dicho es como una taza rota. La podes pegar, la vas a usar pero siempre va a estar rota. Y lo que dijiste, ya lo dijiste. Podes disculparte, podes arrepentirte y demostrar lo contrario pero ya esta dicho. Y no hay nada que pueda remendar la herida que causaste. Siempre vamos a recordar las palabras textuales. Yo no soy rencoroso pero tengo memoria. Acaso no es lo mismo? Si la memoria te hace recordar ese momento que te hizo daño no te trae el dolor que te causó? Yo nunca pude continuar la misma relación con alguien que me hirió con lo que me dijo. Quizás nunca se enteren. Tampoco me interesa que lo sepan. Quedará en mí. Por eso siempre seremos libres de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras. Todos.
martes, 17 de agosto de 2010
Nunca esperes nada de nadie, te irá mejor..
Muchas veces soy víctima de mis propios criterios de vida. Antes pasaba horas, días, meses esperando actitudes de la gente que nunca sucederían. Pensaba en situaciones ideales que solo terminaban siendo ideales para mí. Propias de mi egoísmo. Llenaba de expectativas mi cabeza con ilusiones que no terminaban en más que una lamentable decepción. Que siempre viene acompañada de dolor, angustia, amargura, depresión a veces. Pero siempre existe alguien que puede darnos otra perspectiva cuando menos lo esperamos. Ese alguien fue para mí una persona que estuvo de paso por mi vida pero que me dejó una lección. Puede ser una lección tonta para muchos pero para mí fue un giro de ciento ochenta grados en mi modo de vivir. Esa persona me enseñó a no esperar nada de nadie, me dijo que esperando generaba ilusiones que al no suceder decepcionaban. Muy simple, sí. Pero me lo enseñó élla. Eso era exactamente lo que me venía pasando desde que tenía uso de razón. Me acuerdo del momento en el que me lo dijo como si hubiese ocurrido hace instantes. Fue increíble porque cambió mi vida completamente. Por supuesto que no fue fácil ponerlo en práctica. Nadie puede cambiar de un día para el otro. Los consejos son moneda corriente entre nosotros. Todos aconsejamos porque podemos ver desde afuera lo que el otro no ve. Si pudiéramos reconocer nuestros propios errores sería mucho más fácil pero no creo que exista subjetividad que nos permita hacerlo. A casi un año de ese momento agradezco haberla conocido. Empecé a tomarme las cosas con un poco más de calma. Tuve que aprender a manejar - como podía - mi ansiedad y a llevarme un poco mejor con mi paciencia. Este nuevo concepto en mi vida cambió todo. Me siento mucho más relajado. Me sorprendo mucho más cuando las cosas suceden. Lo cual me da alegrías que nunca antes hubiesen ocurrido. Siempre te estaré agradecido.
lunes, 2 de agosto de 2010
Justicia divina
Siento que las cosas se dan por algo. Al hilar fino parecería como si una justicia divina fuese la encargada de digitar todo lo que nos ocurre en este bendito planeta. Como si en el transcurso del tiempo la balanza de bueno y malo tuviese que estar equilibrada. Existen los religiosos, los que tienen Fe, los que no creen en nada. Yo soy religioso por una tradición familiar. Pero reconozco que me acuerdo de Dios cuando me conviene. No voy a misa de doce ni rezo por las noches. Simplemente se que está. En algún lado pero está. Nos ve. Nos analiza. Nos guía. Nos cuida. Creo en él pero no creo en la Iglesia. No estoy de acuerdo con el sistema que han generado. A raíz de una creencia milenaria se han ido por las ramas por razones que seguramente no entenderíamos. Llámese Dios o como sea, es imposible negar existe alguien o algo que se ocupa de mantener nuestras balanzas equilibradas. De mantener el orden. De poner cada cosa en su lugar. Todo lo malo sigue de algo de bueno. Y todo lo bueno ocurre en recompensa por algo malo. Si hacemos una mirada hacia el pasado nos daremos cuenta que nuestras historias se conforman de buenos y malos momentos. Sufrimos malos momentos propios de la vida misma, inevitables. Que a veces suelen ser mucho más duros que lo normal. También solemos sufrir malos momentos o cosas malas generadas por nosotros mismos que siendo desde otra óptica quizás no serían tan malas. Mientras que los buenos momentos o cosas buenas fluirán continuamente. La virtud está en saber reconocerlo. Siempre manteniendo un equilibrio. Y cuando digo buenos momentos o cosas buenas me refiero a situaciones placenteras, buenos gestos, cariño, agradecimiento, reconocimiento. Para algunos, determinada situación puede ser más importante que para otro. Con el pasar de los años, aquellos buenos momentos que no parecían ser tan buenos van tomando valor. Van trepando en nuestra escala de valores. Esas pequeñas cosas ya no son tan pequeñas, pasan a ser grandiosas. Muchas veces bajamos los brazos. Completamente desanimados queremos tirar todo a la basura. No encontramos una explicación lógica que nos de una ayuda. No hacemos más que preguntarnos por qué a mí. Mientras que hay momentos en los que todo nos parece tan bueno que no sabemos de dónde nos va a venir el palazo, como si estuviéremos acostumbrados a que lo bueno no dure y que lo malo se haga notar enseguida. Muchas veces me consuelo con una frase: “no hay mal que por bien no venga”. No se de quien es ni de donde proviene pero me ayuda a salir. Encuentro en lo malo algo bueno. Y lo positivo es que de ese mal algo bueno va a venir. El camino es muy largo, no debemos desesperar que nuestro juez está librado del azar. El que tiene que pagar, pagará.
miércoles, 28 de julio de 2010
Así somos
Debemos aprender a diferenciar ciertas cosas. Cuando las situaciones nos sobrepasan siempre sabemos como debemos obrar. Somos adultos. Podemos analizar las consecuencias de nuestros actos. Pero lo que no queremos admitir es que en muchas ocasiones hacemos oídos sordos o vista gorda y tomamos el camino que más nos conviene. El más fácil, el más rápido, el más divertido, el más beneficioso. Aun sabiendo que podemos hacer las cosas de una manera mejor. De una manera correcta. Todos diferenciamos el bien del mal. Miente quien afirme lo contrario. Y nos importa nada, pero nada de nada, cero, lo que el pase al otro. Lo que se genere a raíz de nuestros actos no es problema nuestro. Creemos que pidiendo disculpas o siendo sinceros solucionamos todo. Hay daños que no tienen reparación. Son daños irreversibles. Al igual que la muerte de un ser querido; no hay forma de reemplazar el espacio que éste deja. No hay vuelta atrás. De cierto modo, así somos. Hacemos de nuestro hogar, nuestro país. El límite lo marca el umbral de nuestra puerta principal. Nadie se preocupa por si al vecino le robaron, lo mataron o le violaron la hija. El pensamiento es: a mi no me pasó. Allá él. No podemos vivir así. Es necesario que ocurra algo serio para que tomemos conciencia del egoísmo en el que estamos fundados? Es necesario pasar por una Guerra? Por una catástrofe natural? Tenemos que esperar a perder todo lo que queremos para que de una buena vez por todas comprendamos que todos somos iguales, vulnerables y larvas en este mundo en el que estamos de paso. Debemos empezar por nosotros mismos. Debemos buscar en nuestro interior. Acomodar nuestros conceptos, nuestros valores. Debemos educar niños, generaciones completas con un criterio de vida distinto basado en los antiguos conceptos del amor, la solidaridad, la generosidad, la humildad, el respeto. Dejando de lado la superficialidad que hoy nos contamina. Empezando cada uno desde su lugar. No hace falta magia ni esperar milagros. Algún día no se verá más el estilo de vida que llevamos. Será historia. Será leyenda.
lunes, 26 de julio de 2010
Caer, levantarse, caer, levantarse..
Cuantas veces pensamos que la piedra que nos hizo caer ya no será un obstáculo en nuestras vidas. Que no nos hará doler una vez más. Creemos haber aprendido de ella y en realidad no hemos aprendido nada. No hacemos más que quejarnos por el dolor. No hacemos ni el más mínimo análisis de la situación como para poder asimilar las condiciones del terreno que nos hicieron daño. Somos extraños. Dicen que la memoria no retiene los malos recuerdos. Los buenos quedan, los malos pasan. Debe ser por eso que volvemos a caer con los mismos obstáculos. Aunque a veces las caídas no son tan graves y los daños son leves. Pero cuando esos daños trascienden actuamos repentinamente de una forma que luego olvidamos. Que diferencia tan grande existe entre decir y hacer. Estoy tan cansado de decir y no hacer nada. Estoy harto de replanear mis días con itinerarios que quedan en la nada mientras el tiempo pasa. A veces siento que estoy parado en el mismo lugar, con más años, más arrugas, más cicatrices pero con menos miedos. Ya no soy aquel que le temía al futuro. Y no le temo pero lo respeto. Aunque a veces muy poco. Hay días que los vivo como si fueran los últimos. Y hay días que pienso en guardar para mañana. Pero me suele pasar que no creo en el mañana. Creo en el hoy. No se qué situación es mejor o peor. Esta claro que todos necesitamos de medios para vivir. Pero cuántos medios necesitamos. El cementerio esta lleno de responsables, de indispensables, de ocupados, de conservadores, de trabajadores, de correctos que se pasaron la vida trabajando y cuidando para un mañana que un día llegó pero que nunca vieron. Que nunca disfrutaron ni sintieron. Somos hijos de una estructura milenaria que tras los años se agrava. Nos convierte en esclavos suyos. Esclavos que buscamos salidas inencontrables a un sistema que nos tiene atrapados. Será cuestión de sobrevivir en él lo mejor que se pueda. Trataremos de disfrutar de las pequeñas cosas. Al fin y al cabo, logramos encontrar felicidad en ellas.
viernes, 23 de julio de 2010
El otro yo insoportable
Hoy estoy en esos días en que la ansiedad me explota. Hay alguien dentro mío que me hace fuerza en el pecho como empujando para romper el esternón y salir corriendo hacia donde sea pero salir. Es raro, porque quiero controlarlo, quiero controlarme y el ambiente no ayuda. Me choco los muebles, alguna pared o el escalón y eso me levanta más aun las revoluciones. No a mí sino al que tengo adentro. Todo es acelerado. Estoy sentado y hago sonidos con los pies a la mayor velocidad posible. No termino de orinar y ya estoy apretando el botón, lo cual me lleva a apurarme a terminar antes de que se vaya el agua limpia. Me preguntan algo y contesto mal. Gritando. Salto como leche hervida. Estoy irascible. Respiro rápido y el corazón se hace sentir con sus latidos hasta en las muñecas. Me siento tan estúpido, tan imbécil por estar así por nada. O quizás sea por algo que no me esté dando cuenta. Lo peor de todo, es que al fin del día el cansancio es doble. Los brazos muertos de estar tensos todo el día. El balance de la jornada me muestra los errores en la cara como burlándose de mí. Como diciéndome qué tan torpe tenes que ser para no hacer las cosas de una manera más sencilla. De esa manera que puedo verla cuando todo ya transcurrió. Cuando el pasado es simplemente algo tallado en una piedra imposible de borrar, de cambiar. Un pasado que nos deja una enseñanza, una experiencia. Tal vez la vida sea un cúmulo de enseñanzas y experiencias con el que debamos aprender a vivir. Y lo entiendo. Salvo que a veces me harto de volver a cometer los mismos errores. Me generan una presión interna insufrible, una sensación de angustia, de fracaso, de furia, de querer tirar todo, de incendiar todo. A lo mejor, con el pasar del tiempo, de los años, esa presión disminuya. Los errores no creo.
martes, 20 de julio de 2010
Síndrome de Abstinencia
Cuando creo que el temporal ya pasó, y respiro profundo inhalando todo el aire posible que me rodea es cuando una nube negra vuelve a instalarse por encima de mi cabeza como siguiéndome solo a mí. Que difícil que me resulta salir de esa relación. No encuentro la forma de liberarme. De dejar de cargar con esa cruz y salir caminando aliviado. Busco la forma de contrarrestar ese malestar engañando a mi corazón. Riéndome por cosas que no tienen sentido o sonriendo cuando las ganas de sonreír lejos están de colaborar. Antes tenía la fortaleza suficiente como para tener sexo con otras personas o buscar un cuerpo que acariciar y sentirme libre de problemas emocionales. Podía mantener la mente en blanco y olvidarme de las cosas que no veía. Hoy ya no tengo ese valor. Hoy esas cosas no las veo y las sigo viendo. Hoy ya no puedo tener sexo sin sentido. Creía que era una forma de ir saliendo pero más me iba metiendo en el problema en el que me encontraba. Quiero buscar la forma de salir y cuando más lo pienso me confundo en que la solución quizás no sea salir sino volver. Intento volver, y al volver el pico de emoción es altísimo pero la desilusión es peor. Todo ese mundo que quiero para mi está tan contaminado que no alcanzan siglos para purificarlo. Como si eso fuera poco, mi cabeza y mi corazón no van de la mano. El primero quiere huir lo antes posible y borrar todo sentimiento relacionado con ese mundo. Como si borrarlo fuera tan fácil. Y el corazón, es un inconsciente, un adolescente, un bohemio, inimputable que solo quiere quedarse ahí. Que no le importa cuanta contaminación haya ni cuanto cueste ni los daños que pueda sufrir. Es como un drogadicto, un alcohólico o un fumador que conocen las consecuencias de su adicción pero que aún conociéndolas prefieren quedarse ahí. El poder del corazón no tiene límites. Él puede dejarte el alma en el subsuelo o elevarte al séptimo cielo. Pero al fin y al cabo, a quién debemos responder. Al corazón o al cerebro. A la coherencia o a la piel. Yo vivo con coherencia pero muero sin su piel. Y si vivo con su piel muero de incoherencia.
Amarse sin amarnos.
Es difícil hacer una cronología de cómo fueron cambiando los valores en el amor en los últimos cien años.
Allá quedó el concepto de amor eterno, incondicional, de matrimonio para toda la vida, de proyectos a largo plazo, hijos y mucho más.
Todo se ha ido distorsionando a lo largo del tiempo hacia un liberalismo mejor o peor, dañino o no pero liberalismo al fin.
Hoy me encuentro en una situación que nunca hubiese imaginado.
Yo fui criado por un padre antiguo y una madre no tanto bajo reglas estrictas de exigencia, orden y responsabilidad.
Durante mi adolescencia había generado una idea de romanticismo que me había fascinado. Creía en el amor para toda la vida y soñaba con el matrimonio hasta los últimos días. Veía en el amor una fantasía que me llevaba a ser el Romeo de Shakespeare.
Con el tiempo, mi estilo romántico iba perdiendo éxito en la realidad que vivíamos y a pesar de las malas experiencias, mi principio seguía manteniéndose en pie.
De muy joven creía haber encontrado al amor de mi vida, un amor idealizado fuera de mis estructuras a fuerza de comprobar que el amor no debería ser siempre como uno lo imagina sino como llega y se da. A pesar de sobrevivir a situaciones amargas creía que todo iba a fortalecer la relación en la que había encontrado y por eso apostaba al matrimonio y amor eterno junto a esa persona que tanto había estado esperando. Creía haber encontrado – creía a modo de afirmación y no de duda- a la persona que me hacía retorcer el estómago y que lo haría durante toda mi vida.
Poco a poco, esa relación, al igual que un trozo de madera reseco por el sol fue desgranándose y empezó a convertirse en una situación de duda para mí y para mi futuro.
Todo esos sueños a lo grande y por cumplir fueron desapareciendo y el corazón que yo tenía se fortaleció a tal punto de convertir el terciopelo que era en una roca del paleolítico; fósil, áspera y fría. Los mismos adjetivos pasaron a ser la nueva descripción de mi corazón.
Es algo increíble como el corazón funciona. A veces llego a pensar que tiene un sistema que funciona aparte del cerebro. Que nada tiene que ver con él. Que piensa, asimila, reflexiona, sufre, siente y acciona.
Como quien dice “lo que no te mata te fortalece”. Pero en el amor, además te cierra, te convierte en un ser más ermitaño, mas defensivo, mas alerta y mas negado a sufrir. Como creando un sistema inmune al sufrimiento. Una coraza, un campo que intenta alejarte de lo malo acercándote a la felicidad temporal con quien, como o donde sea bajo el menor costo sentimental posible.
Al hablar de costo sentimental suena como si la cuestión en el amor fuese estudiada por la Economía. Pero sea tangible o no, el costo sentimental es sufrir, llorar, amargarse, decepcionarse, desilusionarse y muchos sentimientos más que juntos llevan a dejar de hacer, vivir o disfrutar hasta poder mejorar. Dejando de lado amistades, estudio, trabajos o vocaciones. A veces mejorar puede llevar horas, y otras puede llevar meses y años. Todo tiempo perdido a razón de una situación no deseada por causa de un desamor.
Todo este conocimiento adquirido me ha llevado a un nuevo concepto de vida. Un tanto egoísta pero satisfactoria. Con el dolor aprendí a cambiar prioridades.
La realidad que vivimos está fundada en una sociedad sin límites. Una sociedad alterada por enfermedades, por adicciones y por un ritmo de vida insostenible para la salud corporal y mental.
Una salud que tiene un tiempo de vida útil y que su longitud será de acuerdo a cómo la cuidemos. Yo ya he acortado demasiado la longitud de mi salud debido a las amarguras que he tenido que afrontar. Esta claro que hay personas que sufren más o menos que otras y que las circunstancias externas que nos va presentando la vida no nos afectan a todos por igual. De más estaría mencionar las que las amarguras no solo se dan por desamor. Pero el tema de este encuentro es el amor.
Remontándonos a la Edad Media, período transcurrido del siglo V al siglo XV, que realidad tan distinta a la nuestra vivieron aquellos seres humanos cuando el amor habría de ser algo tan fantástico, tan transparente, lejos del sexo y de la lujuria que hoy envuelven al amor contaminado de la actualidad.
En una conversación cotidiana, la nonna mía paterna se sorprendió al descubrir que hoy una chica de nuestros tiempos tiene más de un novio antes de contraer matrimonio. No comprendía qué pasaba con esa chica que el novio la dejaba. Sin siquiera imaginarse que una chica pueda llegar a dejar a su novio. Sin ir a un pasado tan lejano, allá por lo años 40 en la localidad de Atessa, provincia de Chietti, Italia cuando ella tenía apenas 18 años, la adolescente que había tenido un novio o que salía con algún hombre del pueblo era condenada a la soltería de por vida si llegaba a romper relación con ese hombre. Y se quedaba soltera de por vida, porque ningún otro hombre se fijaría en ella como mujer o madre de sus hijos. No había lugar para llegar a tener contacto con aquella mujer que ya había tenido una relación con alguien. Un hecho inexplicable e injustificable en nuestros días. Los extremos siempre son malos; “ni calvo, ni con dos pelucas” es una frase tan gráfica. Es decir, hoy en día sería una aberración que una mujer se casara virgen y también sería terrible casarse con la mujer del pueblo, con la que todos ya conocieron.
Pero está claro, que quien se case hoy en nuestros días, la gran mayoría ha experimentado con más de doce personas en promedio. Cuando digo promedio, las hay que se casan con solo tres experiencias y las que se casan con veintiocho. Cuando me refiero a las, me refiero a ellas, a las mujeres. Podrían tratarme de machista. Y sin embargo, avalo el lugar que se ha ganado la mujer en una sociedad patriarcal como esta. Aunque lamentablemente, ese lugar que se ha ganado la ha llevado a un nivel de independencia, de poder, de dirección que atenta contra el matrimonio, y en definitiva contra el amor.
Es complejo de explicar y complicado de entender. Uno se refiere de manera muy subjetiva cuando analiza el amor. Miente quien diga que puede ser objetivo.
Como anteriormente dije cuando hablaba del pensamiento de la nonna mía: “Sin siquiera imaginarse que una chica pueda llegar a dejar a su novio” es un concepto basado en la estructura de aquella mujer sumisa de los años 40. Al igual que élla, hoy de 87 años, todas aquellas jovencitas pensarían igual.
Metafóricamente hablando, en aquella época el hombre mediría unos seis metros de altura y la mujer alcanzaría los cuarenta centímetros si es que llegaba. Hoy ambos miden lo mismo y en algunos casos, la mujer mide tres metros y el hombre no alcanza los dos. Es por eso que la mujer ha adquirido un rol distinto, ha cambiado sus facetas.
De ama de casa a presidente de un país. Esto trajo consigo un cambio en el poder de ellas. Las mujeres de hoy toman sus propias decisiones y deciden de acuerdo a sus valores y prioridades. Lo cual, seamos realistas, antes no sucedía. Como si se hubiesen convertido en mujeres con mentalidad de hombre.
Esas mujeres con mentalidad de hombre ya no pueden formar una familia. Ya están más allá de cumplir el rol de madre educadora. Ahora existen otras prioridades. Claro que siguen existiendo algunas con la fantasía de cristal proveniente de aquellos viejos tiempos. Pero son contadas con los dedos de una sola mano.
La mujer de hoy tiene sus propias reuniones entre amigas, sale y bebe alcohol igual o más que los hombres, se emborrachan y tienen sexo casual con aquel hombre que parece ser la excitación del momento. Acaso no parece que estuviese hablando de hombres cuando digo que salen, se emborrachan y tienen sexo casual, como si nada, sin amor, por el mero placer de sentirse deseadas, de gozar y sumar.
Existe esa concepción de que el hombre cuando engaña lo hace por sexo sin interés alguno por esa persona porque en realidad ama a su mujer. Como así también se dice que cuando la mujer engaña, el problema es más grave, ya que una mujer solo engaña cuando tiene sentimientos hacia la persona con la que esta siendo infiel. De lo contrario, una mujer nunca sería infiel. Ganas de gritar me dan al releer el párrafo que acabo de escribir. La mujer de hoy ya no es así. La mujer de hoy puede amar o dice amar a su pareja pero también puede tener sexo con cualquier otro que la haga excitar sin la más mínima idea de terminar con su pareja actual ya que el sexo infiel solo sería de paso y su pareja valdría mucho más que eso. Es cruel pero real. Es extraño pero quizás es mejor. Es quizás mejor para la satisfacción personal, para la vida conyugal, para valorar a la pareja en algunos casos, para desahogarse en otros pero es quizás también una bomba de tiempo. Una bomba de tiempo en la mente de cada uno como a tal punto de sentir el reloj en cuenta regresiva a cada minuto de vida que pasa.
Ser madre es un oficio, es el valor más preciado que tiene este mundo, es la concepción divina de un nuevo ser, de una nueva identidad, de un nuevo integrante al mundo. Pero podría una mujer de hoy ser madre al igual que lo eran esas mujeres de antes? No hay comparación. Las mujeres de antes eran madres con todas las letras, madres en serio, madres comprometidas, madres que traían un ser al mundo, que se dedicaban a la crianza, a la educación. Muy lejos está de ser madre la mujer moderna. Traen hijos al mundo por accidente, por error, por no haberse cuidado, ni siquiera son deseados. Resultan una carga para sus vidas y hasta terminan siendo una excusa perfecta para solventar su economía al momento de la separación. Ni siquiera el hecho de pasar a ser madres funciona como quiebre para dejar de ser adolescentes y pasar a ser adultas con las responsabilidades que eso implica. Pensar que antes una mujer, se pasaba una vida buscando al hombre de su vida, a su amor eterno, al padre de sus hijos.
Todo esto, es mas leña para un fuego que no deja de arder y que cada vez consume más. Un fuego que abraza a la pérdida de valores, de principios, de códigos, de estructuras, de tradiciones, de culturas y lo que es peor, la pérdida de la vida.
A veces, como si nos olvidáramos de todos esos conceptos que ya conocemos, creemos en la existencia de esa mujer antitesis a todo los que nos rodea. Creemos que solo hay que buscarla y buscándola la encontraremos. El punto no es encontrarla, sino buscarla. Y ya estamos hartos de buscar, ya no queremos buscar más. Y aquí nace el quiebre de una sociedad. Aquí nace el egoísmo en el que nos encontramos inmersos. Todos ya hemos dejado de lado el sacrificio que implica convivir. Ya nadie quiere afrontar el sacrificio de ceder, de aceptar, de compartir. Cansados de disgustos, de malas experiencias, de tragos amargos, en nuestra escala de prioridades pasamos a encontrarnos nosotros mismos en primer, segundo, tercer, cuarto y quinto lugar. Algunos pueden llegar a encontrarse hasta en el décimo puesto y de ahí en más el resto. Es difícil de creer que con seres así la sociedad pueda prolongarse en el tiempo. Imagínense una sociedad de seres individualistas y egoístas. Cada uno en su mundo, con sus proyectos y ambiciones lejos del concepto de matrimonio y muchos menos de familia.
Entonces, es cuando el amor termina siendo solo un juego. Un juego con muchas reglas aplicables y no, compatibles, ambiguas, algunas sanas, otras no tanto. A veces, resulta divertido y otras ni cerca está de serlo. Se juega de a dos, aunque sucede que a veces pueden presentarse terceros en discordia. Pueden darse a conocer o puede que no los conozcas nunca y sigas jugando sin sospechar lo más mínimo. Cuando el juego resulta sano, puede ser aburrido. Y cuando se pone enfermizo, parece que tiende a ser divertido.
Es un juego sin coherencia ni previsibilidad y de pronóstico reservado. Algunas veces intentamos ceder parte de nuestras estructuras dando lugar a ciertos comportamientos del otro jugador con el propósito de seguir el juego. El otro jugador puede tomar la categoría de oponente en algunos casos y de compañero en otros. Cuando es compañero, en un tiempo muy corto uno de los dos jugadores cambia de rumbo. No existe Juego de Amor que dure cuando ambos son compañeros. O uno pasa a ser oponente o ambos dejan de jugar al Amor. Cuando es oponente, el juego, al que llamamos Amor, se torna una guerra. Una guerra con sabor. Una guerra adictiva. Una guerra distinta a la que comúnmente conocemos. El objetivo no es vencer al oponente ni matarlo sino poseerlo. Y para eso cada uno de los jugadores pone en juego sus estrategias para atraer al otro. Algunos son celosos, otros celan, algunos son fieles, otros infieles, algunos protegen, otros descuidan, algunos respetan, otros ni ahí, algunos son cariñosos, otros muy fríos, algunos son civilizados, otros son bárbaros, algunos son nómades, otros sedentarios, algunos siembran, otros son generosos, comparten, algunos halagan y otros critican. Nadie que no pertenezca al juego está en condiciones de juzgar a los participantes del Amor. Los de afuera pueden suponer, creer, aconsejar, afirmar y hasta dar sentencia de lo que habría que hacer pero nada de lo que den por hecho podrá tomarse como válido. Sólo los participantes saben del juego que están haciendo. Sólo ellos saben cómo lo están jugando. El juego del amor es ilógico, irracional. Ni los mismos jugadores pueden saber a donde llegarán o cuando se terminará.
Las mujeres serían mucho más fáciles de comprender si portaran un Manual de Uso. En el cual se encontrarían todas sus especificaciones técnicas, exteriores, su diseño, sus colores. Podríamos estudiar qué hacer y que no en determinados momentos. Pero tan complejas son, que aún así, sabiendo todas sus características y reacciones posibles, seguiría siendo difícil complacerlas. Pero se hace difícil porque ellas lo hacen más difícil de lo que es. Si le decís: que linda que estas, te va a contestar: vos lo decís porque me queres. Si la llamas o le escribís, sos un pesado. Si no la llamas ni le escribís, no le importas. Si la buscas, te descarta. Si piensa que no tenes interés en ella, muere por vos. Si no le avisas, haces lo que queres. Si le avisas, ella te dice que hagas lo que quieras. Si queres hacer un viaje con ella, parece que es demasiado pronto. Y si queres hacer un viaje con tus amigos, estas siendo egoísta. Si vas a comer siempre al mismo lugar, porqué no innovas. Y si cambias de lugar, no se por qué no fuimos al lugar que vamos siempre. Si salis, para qué salis y si no salis, porqué. Si te emborrachas sos un asco y si no tomas sos un aburrido. Es como una ley inversa.
Por eso y lamentablemente, los hombres debemos ser mezquinos con ellas. Nunca demostrarles más del cincuenta por ciento de lo que sentimos. Nunca hacerles saber que vamos a estar ahí para siempre. Como si fuese otras de las condiciones del Juego del Amor. Los hombres, cuando nos cegamos al Juego del Amor nos brindamos enteros. No dejamos nada guardado. Ni queremos arrepentirnos de haber dejado algo sin hacer o intentar. Pero eso no funciona con ellas. La mujer de hoy descarta al hombre cuando sabe que éste está a sus pies. Es como si pasara una línea límite. El hombre a sus pies pasa a ser un trofeo para ellas. Un trofeo como muestra de poder antes sus pares.
Allá quedó el concepto de amor eterno, incondicional, de matrimonio para toda la vida, de proyectos a largo plazo, hijos y mucho más.
Todo se ha ido distorsionando a lo largo del tiempo hacia un liberalismo mejor o peor, dañino o no pero liberalismo al fin.
Hoy me encuentro en una situación que nunca hubiese imaginado.
Yo fui criado por un padre antiguo y una madre no tanto bajo reglas estrictas de exigencia, orden y responsabilidad.
Durante mi adolescencia había generado una idea de romanticismo que me había fascinado. Creía en el amor para toda la vida y soñaba con el matrimonio hasta los últimos días. Veía en el amor una fantasía que me llevaba a ser el Romeo de Shakespeare.
Con el tiempo, mi estilo romántico iba perdiendo éxito en la realidad que vivíamos y a pesar de las malas experiencias, mi principio seguía manteniéndose en pie.
De muy joven creía haber encontrado al amor de mi vida, un amor idealizado fuera de mis estructuras a fuerza de comprobar que el amor no debería ser siempre como uno lo imagina sino como llega y se da. A pesar de sobrevivir a situaciones amargas creía que todo iba a fortalecer la relación en la que había encontrado y por eso apostaba al matrimonio y amor eterno junto a esa persona que tanto había estado esperando. Creía haber encontrado – creía a modo de afirmación y no de duda- a la persona que me hacía retorcer el estómago y que lo haría durante toda mi vida.
Poco a poco, esa relación, al igual que un trozo de madera reseco por el sol fue desgranándose y empezó a convertirse en una situación de duda para mí y para mi futuro.
Todo esos sueños a lo grande y por cumplir fueron desapareciendo y el corazón que yo tenía se fortaleció a tal punto de convertir el terciopelo que era en una roca del paleolítico; fósil, áspera y fría. Los mismos adjetivos pasaron a ser la nueva descripción de mi corazón.
Es algo increíble como el corazón funciona. A veces llego a pensar que tiene un sistema que funciona aparte del cerebro. Que nada tiene que ver con él. Que piensa, asimila, reflexiona, sufre, siente y acciona.
Como quien dice “lo que no te mata te fortalece”. Pero en el amor, además te cierra, te convierte en un ser más ermitaño, mas defensivo, mas alerta y mas negado a sufrir. Como creando un sistema inmune al sufrimiento. Una coraza, un campo que intenta alejarte de lo malo acercándote a la felicidad temporal con quien, como o donde sea bajo el menor costo sentimental posible.
Al hablar de costo sentimental suena como si la cuestión en el amor fuese estudiada por la Economía. Pero sea tangible o no, el costo sentimental es sufrir, llorar, amargarse, decepcionarse, desilusionarse y muchos sentimientos más que juntos llevan a dejar de hacer, vivir o disfrutar hasta poder mejorar. Dejando de lado amistades, estudio, trabajos o vocaciones. A veces mejorar puede llevar horas, y otras puede llevar meses y años. Todo tiempo perdido a razón de una situación no deseada por causa de un desamor.
Todo este conocimiento adquirido me ha llevado a un nuevo concepto de vida. Un tanto egoísta pero satisfactoria. Con el dolor aprendí a cambiar prioridades.
La realidad que vivimos está fundada en una sociedad sin límites. Una sociedad alterada por enfermedades, por adicciones y por un ritmo de vida insostenible para la salud corporal y mental.
Una salud que tiene un tiempo de vida útil y que su longitud será de acuerdo a cómo la cuidemos. Yo ya he acortado demasiado la longitud de mi salud debido a las amarguras que he tenido que afrontar. Esta claro que hay personas que sufren más o menos que otras y que las circunstancias externas que nos va presentando la vida no nos afectan a todos por igual. De más estaría mencionar las que las amarguras no solo se dan por desamor. Pero el tema de este encuentro es el amor.
Remontándonos a la Edad Media, período transcurrido del siglo V al siglo XV, que realidad tan distinta a la nuestra vivieron aquellos seres humanos cuando el amor habría de ser algo tan fantástico, tan transparente, lejos del sexo y de la lujuria que hoy envuelven al amor contaminado de la actualidad.
En una conversación cotidiana, la nonna mía paterna se sorprendió al descubrir que hoy una chica de nuestros tiempos tiene más de un novio antes de contraer matrimonio. No comprendía qué pasaba con esa chica que el novio la dejaba. Sin siquiera imaginarse que una chica pueda llegar a dejar a su novio. Sin ir a un pasado tan lejano, allá por lo años 40 en la localidad de Atessa, provincia de Chietti, Italia cuando ella tenía apenas 18 años, la adolescente que había tenido un novio o que salía con algún hombre del pueblo era condenada a la soltería de por vida si llegaba a romper relación con ese hombre. Y se quedaba soltera de por vida, porque ningún otro hombre se fijaría en ella como mujer o madre de sus hijos. No había lugar para llegar a tener contacto con aquella mujer que ya había tenido una relación con alguien. Un hecho inexplicable e injustificable en nuestros días. Los extremos siempre son malos; “ni calvo, ni con dos pelucas” es una frase tan gráfica. Es decir, hoy en día sería una aberración que una mujer se casara virgen y también sería terrible casarse con la mujer del pueblo, con la que todos ya conocieron.
Pero está claro, que quien se case hoy en nuestros días, la gran mayoría ha experimentado con más de doce personas en promedio. Cuando digo promedio, las hay que se casan con solo tres experiencias y las que se casan con veintiocho. Cuando me refiero a las, me refiero a ellas, a las mujeres. Podrían tratarme de machista. Y sin embargo, avalo el lugar que se ha ganado la mujer en una sociedad patriarcal como esta. Aunque lamentablemente, ese lugar que se ha ganado la ha llevado a un nivel de independencia, de poder, de dirección que atenta contra el matrimonio, y en definitiva contra el amor.
Es complejo de explicar y complicado de entender. Uno se refiere de manera muy subjetiva cuando analiza el amor. Miente quien diga que puede ser objetivo.
Como anteriormente dije cuando hablaba del pensamiento de la nonna mía: “Sin siquiera imaginarse que una chica pueda llegar a dejar a su novio” es un concepto basado en la estructura de aquella mujer sumisa de los años 40. Al igual que élla, hoy de 87 años, todas aquellas jovencitas pensarían igual.
Metafóricamente hablando, en aquella época el hombre mediría unos seis metros de altura y la mujer alcanzaría los cuarenta centímetros si es que llegaba. Hoy ambos miden lo mismo y en algunos casos, la mujer mide tres metros y el hombre no alcanza los dos. Es por eso que la mujer ha adquirido un rol distinto, ha cambiado sus facetas.
De ama de casa a presidente de un país. Esto trajo consigo un cambio en el poder de ellas. Las mujeres de hoy toman sus propias decisiones y deciden de acuerdo a sus valores y prioridades. Lo cual, seamos realistas, antes no sucedía. Como si se hubiesen convertido en mujeres con mentalidad de hombre.
Esas mujeres con mentalidad de hombre ya no pueden formar una familia. Ya están más allá de cumplir el rol de madre educadora. Ahora existen otras prioridades. Claro que siguen existiendo algunas con la fantasía de cristal proveniente de aquellos viejos tiempos. Pero son contadas con los dedos de una sola mano.
La mujer de hoy tiene sus propias reuniones entre amigas, sale y bebe alcohol igual o más que los hombres, se emborrachan y tienen sexo casual con aquel hombre que parece ser la excitación del momento. Acaso no parece que estuviese hablando de hombres cuando digo que salen, se emborrachan y tienen sexo casual, como si nada, sin amor, por el mero placer de sentirse deseadas, de gozar y sumar.
Existe esa concepción de que el hombre cuando engaña lo hace por sexo sin interés alguno por esa persona porque en realidad ama a su mujer. Como así también se dice que cuando la mujer engaña, el problema es más grave, ya que una mujer solo engaña cuando tiene sentimientos hacia la persona con la que esta siendo infiel. De lo contrario, una mujer nunca sería infiel. Ganas de gritar me dan al releer el párrafo que acabo de escribir. La mujer de hoy ya no es así. La mujer de hoy puede amar o dice amar a su pareja pero también puede tener sexo con cualquier otro que la haga excitar sin la más mínima idea de terminar con su pareja actual ya que el sexo infiel solo sería de paso y su pareja valdría mucho más que eso. Es cruel pero real. Es extraño pero quizás es mejor. Es quizás mejor para la satisfacción personal, para la vida conyugal, para valorar a la pareja en algunos casos, para desahogarse en otros pero es quizás también una bomba de tiempo. Una bomba de tiempo en la mente de cada uno como a tal punto de sentir el reloj en cuenta regresiva a cada minuto de vida que pasa.
Ser madre es un oficio, es el valor más preciado que tiene este mundo, es la concepción divina de un nuevo ser, de una nueva identidad, de un nuevo integrante al mundo. Pero podría una mujer de hoy ser madre al igual que lo eran esas mujeres de antes? No hay comparación. Las mujeres de antes eran madres con todas las letras, madres en serio, madres comprometidas, madres que traían un ser al mundo, que se dedicaban a la crianza, a la educación. Muy lejos está de ser madre la mujer moderna. Traen hijos al mundo por accidente, por error, por no haberse cuidado, ni siquiera son deseados. Resultan una carga para sus vidas y hasta terminan siendo una excusa perfecta para solventar su economía al momento de la separación. Ni siquiera el hecho de pasar a ser madres funciona como quiebre para dejar de ser adolescentes y pasar a ser adultas con las responsabilidades que eso implica. Pensar que antes una mujer, se pasaba una vida buscando al hombre de su vida, a su amor eterno, al padre de sus hijos.
Todo esto, es mas leña para un fuego que no deja de arder y que cada vez consume más. Un fuego que abraza a la pérdida de valores, de principios, de códigos, de estructuras, de tradiciones, de culturas y lo que es peor, la pérdida de la vida.
A veces, como si nos olvidáramos de todos esos conceptos que ya conocemos, creemos en la existencia de esa mujer antitesis a todo los que nos rodea. Creemos que solo hay que buscarla y buscándola la encontraremos. El punto no es encontrarla, sino buscarla. Y ya estamos hartos de buscar, ya no queremos buscar más. Y aquí nace el quiebre de una sociedad. Aquí nace el egoísmo en el que nos encontramos inmersos. Todos ya hemos dejado de lado el sacrificio que implica convivir. Ya nadie quiere afrontar el sacrificio de ceder, de aceptar, de compartir. Cansados de disgustos, de malas experiencias, de tragos amargos, en nuestra escala de prioridades pasamos a encontrarnos nosotros mismos en primer, segundo, tercer, cuarto y quinto lugar. Algunos pueden llegar a encontrarse hasta en el décimo puesto y de ahí en más el resto. Es difícil de creer que con seres así la sociedad pueda prolongarse en el tiempo. Imagínense una sociedad de seres individualistas y egoístas. Cada uno en su mundo, con sus proyectos y ambiciones lejos del concepto de matrimonio y muchos menos de familia.
Entonces, es cuando el amor termina siendo solo un juego. Un juego con muchas reglas aplicables y no, compatibles, ambiguas, algunas sanas, otras no tanto. A veces, resulta divertido y otras ni cerca está de serlo. Se juega de a dos, aunque sucede que a veces pueden presentarse terceros en discordia. Pueden darse a conocer o puede que no los conozcas nunca y sigas jugando sin sospechar lo más mínimo. Cuando el juego resulta sano, puede ser aburrido. Y cuando se pone enfermizo, parece que tiende a ser divertido.
Es un juego sin coherencia ni previsibilidad y de pronóstico reservado. Algunas veces intentamos ceder parte de nuestras estructuras dando lugar a ciertos comportamientos del otro jugador con el propósito de seguir el juego. El otro jugador puede tomar la categoría de oponente en algunos casos y de compañero en otros. Cuando es compañero, en un tiempo muy corto uno de los dos jugadores cambia de rumbo. No existe Juego de Amor que dure cuando ambos son compañeros. O uno pasa a ser oponente o ambos dejan de jugar al Amor. Cuando es oponente, el juego, al que llamamos Amor, se torna una guerra. Una guerra con sabor. Una guerra adictiva. Una guerra distinta a la que comúnmente conocemos. El objetivo no es vencer al oponente ni matarlo sino poseerlo. Y para eso cada uno de los jugadores pone en juego sus estrategias para atraer al otro. Algunos son celosos, otros celan, algunos son fieles, otros infieles, algunos protegen, otros descuidan, algunos respetan, otros ni ahí, algunos son cariñosos, otros muy fríos, algunos son civilizados, otros son bárbaros, algunos son nómades, otros sedentarios, algunos siembran, otros son generosos, comparten, algunos halagan y otros critican. Nadie que no pertenezca al juego está en condiciones de juzgar a los participantes del Amor. Los de afuera pueden suponer, creer, aconsejar, afirmar y hasta dar sentencia de lo que habría que hacer pero nada de lo que den por hecho podrá tomarse como válido. Sólo los participantes saben del juego que están haciendo. Sólo ellos saben cómo lo están jugando. El juego del amor es ilógico, irracional. Ni los mismos jugadores pueden saber a donde llegarán o cuando se terminará.
Las mujeres serían mucho más fáciles de comprender si portaran un Manual de Uso. En el cual se encontrarían todas sus especificaciones técnicas, exteriores, su diseño, sus colores. Podríamos estudiar qué hacer y que no en determinados momentos. Pero tan complejas son, que aún así, sabiendo todas sus características y reacciones posibles, seguiría siendo difícil complacerlas. Pero se hace difícil porque ellas lo hacen más difícil de lo que es. Si le decís: que linda que estas, te va a contestar: vos lo decís porque me queres. Si la llamas o le escribís, sos un pesado. Si no la llamas ni le escribís, no le importas. Si la buscas, te descarta. Si piensa que no tenes interés en ella, muere por vos. Si no le avisas, haces lo que queres. Si le avisas, ella te dice que hagas lo que quieras. Si queres hacer un viaje con ella, parece que es demasiado pronto. Y si queres hacer un viaje con tus amigos, estas siendo egoísta. Si vas a comer siempre al mismo lugar, porqué no innovas. Y si cambias de lugar, no se por qué no fuimos al lugar que vamos siempre. Si salis, para qué salis y si no salis, porqué. Si te emborrachas sos un asco y si no tomas sos un aburrido. Es como una ley inversa.
Por eso y lamentablemente, los hombres debemos ser mezquinos con ellas. Nunca demostrarles más del cincuenta por ciento de lo que sentimos. Nunca hacerles saber que vamos a estar ahí para siempre. Como si fuese otras de las condiciones del Juego del Amor. Los hombres, cuando nos cegamos al Juego del Amor nos brindamos enteros. No dejamos nada guardado. Ni queremos arrepentirnos de haber dejado algo sin hacer o intentar. Pero eso no funciona con ellas. La mujer de hoy descarta al hombre cuando sabe que éste está a sus pies. Es como si pasara una línea límite. El hombre a sus pies pasa a ser un trofeo para ellas. Un trofeo como muestra de poder antes sus pares.
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