martes, 17 de agosto de 2010

Nunca esperes nada de nadie, te irá mejor..

Muchas veces soy víctima de mis propios criterios de vida. Antes pasaba horas, días, meses esperando actitudes de la gente que nunca sucederían. Pensaba en situaciones ideales que solo terminaban siendo ideales para mí. Propias de mi egoísmo. Llenaba de expectativas mi cabeza con ilusiones que no terminaban en más que una lamentable decepción. Que siempre viene acompañada de dolor, angustia, amargura, depresión a veces. Pero siempre existe alguien que puede darnos otra perspectiva cuando menos lo esperamos. Ese alguien fue para mí una persona que estuvo de paso por mi vida pero que me dejó una lección. Puede ser una lección tonta para muchos pero para mí fue un giro de ciento ochenta grados en mi modo de vivir. Esa persona me enseñó a no esperar nada de nadie, me dijo que esperando generaba ilusiones que al no suceder decepcionaban. Muy simple, sí. Pero me lo enseñó élla. Eso era exactamente lo que me venía pasando desde que tenía uso de razón. Me acuerdo del momento en el que me lo dijo como si hubiese ocurrido hace instantes. Fue increíble porque cambió mi vida completamente. Por supuesto que no fue fácil ponerlo en práctica. Nadie puede cambiar de un día para el otro. Los consejos son moneda corriente entre nosotros. Todos aconsejamos porque podemos ver desde afuera lo que el otro no ve. Si pudiéramos reconocer nuestros propios errores sería mucho más fácil pero no creo que exista subjetividad que nos permita hacerlo. A casi un año de ese momento agradezco haberla conocido. Empecé a tomarme las cosas con un poco más de calma. Tuve que aprender a manejar - como podía - mi ansiedad y a llevarme un poco mejor con mi paciencia. Este nuevo concepto en mi vida cambió todo. Me siento mucho más relajado. Me sorprendo mucho más cuando las cosas suceden. Lo cual me da alegrías que nunca antes hubiesen ocurrido. Siempre te estaré agradecido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario