martes, 1 de mayo de 2012

Insomnio de Amor

La tomé del brazo y la llevé hacia otro lugar. Donde la música nos permitía escucharnos. Empezamos a hablar. Ella sabía algo de mí y yo sabía algo de ella. Comenzamos una relación algo liviana. Ella con sus laberintos en la cabeza y yo con los míos. Laberintos difíciles de transitar, entretenidos pero complejos. Su andar simulaba una seguridad que muchos admiraban. Su mirada dominante generaba cierta intriga. Su falda parecía más corta de lo que era. Sus zapatos brillaban. Mientras su escote escondía algo más que no se veía. Toda una especie que suele abundar. Disfrazando la realidad para parecer, olvidándose del ser. Con el tiempo compartíamos más de lo que esperábamos y nos llevábamos mejor de lo que pretendíamos. Nos habíamos encontrado sin saber cómo ni porqué. Yo vivía para ella. Me había convertido en la órbita de la galaxia y ella en mi Sol, mi energía, mi alimento y mi agua de vida. No existían defectos más que virtudes. Pero sin querer nos volvimos esclavos de sentimientos que ya no eran tan sanos. Las buenas intensiones transcurrían en una serie de distorsiones que solo traían discusiones absurdas. Aferrándonos a un idealismo que solo empeoraba las cosas. El placer ya no rondaba lo natural sino que se dejaba llevar por el sinsabor de los reencuentros y reconciliaciones que por motivos desconocidos nos sabían abrumar. Nuestras vidas parecían vivir en un infierno de celos y una competencia desmedida por querer ser alguien que no era. Nada era suficiente para calmar sus vientos. No había lugar para refugiarse de sus tormentas. Con el tiempo decidimos separarnos. En el recuerdo quedaron aquellos momentos de felicidad. Mi corazón parece haberse olvidado. Mi cabeza solo la toma de experiencia. Y el mundo parece haberme reservado algo mejor que tantos me están insinuando. Solo nos queda el Amor.. Solo nos queda el Amor.. Solo nos queda el Amor..

No hay comentarios:

Publicar un comentario