viernes, 9 de noviembre de 2012

UNA NOVELA MÁS SIN NOMBRE DE ACTORES DESCONOCIDOS

Élla y él. Dos jóvenes adolescentes que se conocían por esas casualidades de la vida. Existía una amistad entre ellos como cualquier amistad común y corriente. Ella era una hermosura. Casi una fiel reencarnación de una princesa hecha realidad. Toda una combinación de mujer fina con rasgos muy bonitos. Muy sensual. Sus ojos que podían atropellarte. Y sus labios que sabían lo que generaban sin que ella lo supiera. Estilizada. Demasiado inteligente. Exótica para el ambiente. Capaz de obtener lo que quisiera. Peligrosa. Atrapante. Él, uno más del montón con características de hombre. Con pensamientos propios y aislados, de conductas determinantes ni claras ni tan oscuras. Élla con su cuota de inseguridad. Atormentada por ciertos golpes. Él jamás se hubiese imaginado algo con élla. Pero élla se encargó de hacérselo saber. Él captó el mensaje y no tardó en caer. Tan fuerte que parecía, la debilidad llamó a su ser. Estaba entre dejarse llevar y olvidarse de todo. Élla entraba y al verlo no sabía si decir hola y quedarse o chau y desaparecer. No sabía si había cometido el error de su vida o si la vida la estaba guiando a eso. No entendía si era un capricho aun sabiendo que era una locura pero lo sentía necesario. La escasez de coraje no ayudaba. Sentía pudor. No lograba convencerse. Él la empujaba pero no alcanzaba. Él, al verla, descubría latidos que desconocía. Ya la quería antes de todo esto pero la estaba queriendo algo más. Sensaciones nuevas aparecían en él. Increíbles pero inciertas. Lo que había comenzado como un juego pasó a ser protagonista de una realidad diaria. Mientras el famoso amor que todo el mundo le mencionaba empezaba a molestarlo. La ansiedad lo estaba matando. Las horas de noche no eran las mismas. Lo que había comenzado en sueños se había mudado al barrio del insomnio. Disimulaban ante terceros. Nada había pasado. No encontraban su antiguo momento a solas. Su primero y único. Él se desesperaba pero ella lo contenía. Sus palabras alimentaban su efervescencia. Él moría por abrazarla. Élla sonreía y lo tenía. Él cayó, se enamoró de una idea que nunca existió. Élla pronto se olvidó de él. Siguió su vida. Él la siguió viendo con menor frecuencia. Evitando los impulsos. Élla se arrepiente por no haberlo intentado. Él no supo que hacer atado de pies y manos. Suelen cruzarse de vez en cuando. Pero nada quedó de todo aquello. A élla le sirvió de inyección anímica. Para él fue una justificación más contra el amor. Lo que no te mata te fortalece dicen.. pero que te quita vida, seguro.

domingo, 5 de agosto de 2012

Feminidad de Un Amor

Los hombres olvidaron sus principios en algún bar. El mundo debió haberse contaminado de sus pensamientos. Han mudado el amor a un nivel comercial. Como si ahora fuese parte de un marketing ideado para tratar de convencernos de lo que nos quieren vender. Peor aun es que terminamos comprando el circo que nos arman. Una idea que no existe. Una idea que nos ilusiona durante días, noches y nos desarma en tan solo segundos. Mientras nace en mí esa incertidumbre tan difícil de resolver. Siento que nací mujer para aprender a soportar el dolor. Pero odio ser protagonista de una guerra constante. Una lucha interminable de batallas infinitas aparejadas entre sí. Que solo me alejan de mis objetivos, de mis proyectos. Quiero dejarte aunque muera de miedo. Me ahogo en la idea de no poder perderte ni por un instante sabiendo que debería perderte para siempre. Deseo con toda mi alma hacer mi vida de una buena vez por todas. Por momentos no podía imaginarte con otra persona. No me animaba a dejarte ir. Me aterraba que hicieras tu vida lejos de mí. Me perturbaba la idea de fracasar. Me atormentaban tus posibles éxitos. Ahora mis sentimientos se rigen por la bronca que has engendrado. Era yo quien te quería para mí el resto de mi vida. Era yo quien se la había jugado por vos pero ya no espero que vos lo hagas por mí. Estaba siendo víctima de una ilusión óptica. Una ilusión óptica propia de mis falencias como analista. La realidad apareció para tocarme la puerta. Para despertarme de esa pesadilla. Así es que empiezo a verte realmente, de manera objetiva, imparcial, sin idealizarte, a ver la basura de persona que te conforma. Un manipulador perfecto. No encuentro las virtudes que me enamoraron. No las recuerdo. No me explico qué hice a tu lado todos estos años. Derrochando mi vida. Pegándome a tus vicios. Tapándome los ojos. Engañándome a mí misma. Descubro que mis ojos ya no son solo para vos. Me reencontré con mi poder de seducción. Empiezo a disfrutar de él. Empiezo a sentirme mujer. Mi autoestima vuelve a tener forma. La misma que vos te encargaste de destrozar. Mi cuerpo retoma su aire. El espejo ya no me asusta, me gusta. Vuelvo a sentirme linda, atractiva. Vuelvo a ser una piel reluciente. Un aura de energía positiva me rodea. Encuentro en otras miradas lo que me estaba faltando de la tuya. Ahora juego con mis ideas. Fantaseo. Me había perdido en el fervor de este planeta que nunca se detiene. Estaba siguiendo la estructura de esa máquina cargada de gente que se pasa la vida corriendo. Me había mimetizado con aquellos corazones que por correr jamás podrán encontrarse. No sabía que por tu sombra mis ojos se perdían de apreciar más de lo que me podía imaginar. Todo este tiempo sin saber qué hacer al mando de este hermoso barco. Nada entiendo de mareas, temporales ni timoneles. Pero puedo ver un Sol en mi horizonte ahora. Una bitácora solo me da indicios de cuanto muero día a día a causa de tu presencia. Mi ansiedad por desterrarte. Mi desesperación por disfrutar. Mi incapacidad para diferenciar mi fascinación por lo que me hace bien de lo que me hace mal. Tus acciones que me habían enfermado lentamente. Mientras yo esperaba que reaccionaras como yo lo hubiese hecho. Pero ya no se me pasarán los meses tratando de descifrarte. De comprenderte. Ya no me dejaré llevar por tus monólogos. Es cierto que alguna vez fuimos pero ya no lo somos ni lo seremos. Me costaba creerlo. Conversaba con todas y cada una de las personas que me rodean buscando un análisis representativo de lo que nos pasaba dándome cuenta que ya no hay nada más que conversar. Suena en mí la melodía de abandonarte para siempre. Y una canción en francés que me da paz. Nada es casualidad. La mentira de un vínculo viciado y el pecado de no haberlo desarmado a tiempo. Tanto nos costó hacerlo pero que fácil fue destruirlo. Por algo habré tenido que pasar por esto. En nuestro orgullo destructivo nacía mi debilidad. En nuestro desamor apareció mi defensa. En mi defensa se creó mi fortaleza. Y con ella hoy solo quiero proteger mi nueva experiencia.

viernes, 20 de julio de 2012

Complejo de Competencia

Si tan solo te dieras cuenta lo mal que nos hace una relación así. Si pudieras pararte un segundo a observar la transformación que hemos sufrido. Lo distinto que estamos a lo que éramos. Parece que en lugar de ser uno los dos pasamos a ser uno contra uno. Cambiamos la homogeneidad que nos caracterizaba por una heterogeneidad conflictiva. Vivimos tirando del hilo sin importar cuanto nos quede en el carretel. Sin darnos cuenta que seguimos lastimándonos por miserias. Seguimos abriendo heridas. Seguimos echando leña al fuego. Somos co-competidores de una competencia que no existe. Que jamás existió ni va a existir. Que no cuenta con categoría alguna, no hay premios, no otorgan medalla al mérito, ni vamos a sentirnos orgullosos en algún remoto momento. Auto-trasladándonos a un peor estado del que ya estábamos situados. En todo instante estamos especulando con qué hacer o no hacer, quién llama o deja llamar, quién dice "te amo" o quien no, quién mira a los ojos o quien es el primero que se encarga de romper todo. Jugamos a lastimarnos en lugar de construirnos mutuamente. Nos transformamos en seres mezquinos, guardando sentimientos, ocultando emociones y nos olvidamos de pensar en el otro. Nos olvidamos que el otro es quien nos completa. Y es por eso que debemos agasajarlo en lugar de entorpecerlo. Nos escapamos de brindarnos ocultándonos en nuestro propio egoísmo. Parece que nos salteamos rendir algunas materias de generosidad y humildad. Nos denigramos sin darnos cuenta que solo nos hacemos daño. Indagamos en terrenos equivocados cuando simplemente no nos darnos cuenta que lo que buscamos ya lo hemos encontrado. Alimentamos un orgullo que sólo viene a separarnos. Pensamos en dejar todo atrás, arrancar de cero. Como si fuera fácil. Creemos que no va más. Que no hay nada más que hacer. Que solo perdemos el tiempo. Pero en realidad sabemos que nuestro mundo se volvería un caos al dejar de vernos. No podríamos respirar. Deberíamos encontrar la fórmula para cambiar la perspectiva. No podemos dejarnos llevar por el rencor. Tenemos que luchar contra ese modelo de vida ineficiente y obsoleto en el que seguimos sumergidos. Ya no sirve respetar lo que no da resultados. Nos sobran herramientas para moldear lo reciclable. Tenemos todo a disposición, todo frente a nuestros ojos. Todo a la vista para ser felices. Vivimos del recuerdo como si el recuerdo fuese aferrable. Nos volvemos esclavos de nuestra memoria que nos juega más en contra que a favor. Complicándonos la existencia. Esa memoria que tendría que ser un espacio para almacenar buenos momentos anulando completamente aquellos malos que solo revuelven lo sepultado. Todos cometemos errores y de ellos deberíamos aprender. Pero no podemos dejar que los errores logren un protagonismo que no merecen. Errores que se visten de accidente y no de negligencia. Accidentes que por ser inevitables son perdonables. Actitudes que pueden mejorarse. Expectativas que deberían desaparecer. Corazones que podrían ceder en lugar de aislarse. Amores que se encadenan a la ilusión de un futuro mejor. Caricias que hacen mucha falta. Abrazos que escasean. Besos que nos apasionarían. Yo te quiero a mi lado así como vos también me queres a mí. Intentémoslo todo para no dejarnos morir en esta agónica incertidumbre del sinsentido de competir.

jueves, 7 de junio de 2012

Por qué vos y yo..

Por qué tardamos tanto en desprendernos de lo que nos hace daño. Por qué dedicamos tanto tiempo, tanto empeño, tantas horas en tratar de forzar algo que ningún sentido tiene. Por qué seguimos apostando cuando lo único que sabemos percibir son pérdidas. Por qué enfocamos nuestras ilusiones en meras historias que solo terminan bien en nuestros sueños. Por qué gastamos la vida en personas que ya deberían estar lejos de nuestra rutina. Por qué seguimos observándolas. Por qué nos cuesta tanto cortar la cuerda. Por qué le tememos tanto a lo que vendrá. Por qué no sabemos aceptar que lo nuevo puede ser mejor. Por qué dudamos tanto si las dudas nacen de la falta de conocimiento. Por qué seguimos aferrados a lo que ya fracasó. Por qué nos echamos la culpa si la culpa no existe. Por qué no logramos asimilar que las consecuencias son frutos de causas que nosotros mismos fuimos encargados de manipular. Por qué seguir involucrados, si estando involucrados seguimos cegados por la misma situación. Por qué es tan difícil de entender si cuando el tiempo pasa nosotros mismos nos encargamos de explicarlo. Por qué no sabemos reaccionar si desde que aparecimos en este mundo que reaccionamos por instinto. Por qué quedarnos con la química si con la química sola no hacemos nada. Por qué la química sigue intacta si el resto está en ruinas. Por qué te sigo queriendo si el daño que me has hecho aún sigue su trecho. Por qué te cruzaste en mi vida si no hiciste más que empeorarla. Por qué tantos prejuicios. Por qué esta relación de amor odio. Por qué no logro borrarte si mi felicidad fluye cuando no te recuerdo. Por qué seguir buscando respuestas que pueden llevarme una vida sin encontrarlas.

sábado, 26 de mayo de 2012

Por la herida nace el oficio

Él vive para ella, está entregado. Todo gira en torno a su luz. Nada lo saca de su órbita. Ella sabe cómo tenerlo. Lo domina. Lo controla. Lo eleva hasta lo más alto y lo arrastra por exceso. Lo hace sentir inmensamente grande y también el ser vivo más pequeño del universo. Él muere de celos y ella lo trata de enfermo. Él la quiere proteger y ella se siente avasallada. Ella sabe qué hacer en el momento indicado. Tiene habilidad y sabe usarla. Él sólo se deja llevar por su amor incondicional. Ella lo mira y él está a la espera de sus palabras. Él habla y ella no responde. Ella habla y él es todo oídos. Ella lo denigra y él aún sigue ahí. Él quiere ser aun mejor y ella le resalta sus peores defectos. Él piensa en no fallarle. Ella lo maltrata. Le falta el respeto. Él sufre de insomnio. Ella no sabe de qué le habla. Ella está esperando sus errores. No encuentra felicidad en sus aciertos. El empieza a cansarse, sus ganas ya no son las mismas. Se va dando cuenta que su amor no es recíproco. Su órbita va perdiendo fuerza. Su luz se va apagando. Ella, ahora, empieza a valorarlo. Se da cuenta de cuan importante es él en su vida. De lo feliz que la hace. De cuanto la quiere y la cuida. Empieza a entenderlo. Pero ya no lo domina ni lo controla ni lo entusiasma como antes. No puede aún queriendo. Intenta todas sus maniobras y ninguna funciona como solían hacerlo. Nada acapara su atención. Él comienza a retirarse y ella se da cuenta que muere de amor por él. Ella intenta no perderlo pero para él ya es demasiado tarde. Ella llora lamentando el tiempo perdido a su lado sin haberlo reconocido. Él ya no derrama una lágrima por ella. Decide aferrarse al desamor. Una historia más del montón que abundan. Un corazón más que pierde por egocéntrico pero que seguro aprenderá del error. Otro corazón más que se aflige y se cierra para no volver a caer. Para no volver a sangrar. Otras dos personas que se dejan de amar.

martes, 22 de mayo de 2012

Lecciones perdidas

Simplemente sucede que hay límites que perdieron su demarcación. Hay terrenos que perdieron su esencia. Formas de vivir que perdieron su consenso para transformarse en una modernidad que degenera ciertas identidades. Y con ella se erosionaron conceptos que alguna vez fueron Ley. Ley de conocimiento popular. De esas que no hay necesidad de encontrarlas escritas ni hay que concurrir a universidades para conocerlas. Leyes que se adquieren al andar. No creo que exista una palabra tan ínfima pero tan gigante, con la capacidad de abarque, de sentido, de imposición, como lo es esa acción que todos conocemos como Respeto. Mejor dicho, que algunos conocemos. Si cada uno de los seres humanos supiéramos el significado multilateral que engloba la palabra Respeto creo que muchos problemas no existirían y este tipo de escrito no sería más que una redundancia. Respetar parece que implicara no interrumpir al prójimo. O aceptar sus distintas ideologías. O no cruzar el semáforo en rojo. Pagar los impuestos. Ceder el asiento a los mayores. Y otra sarta de cotidianidades que todos sabemos a la perfección cuando es tema en cuestión y acerca de eso nos toca opinar. Pero Respetar algo más que eso. Respetar es una acción, un modo de obrar. Respetar abarca los conceptos mencionados y muchos otros más. Respetar a tus padres no solo es obrar de la forma en la que ellos quisieran que lo hagas. Respetar a la persona que tenes al lado también comprende demostrar que ella es tan importante para vos como vos lo sos para ella. Respetarla en el sentido de que la unión que tienen no es un pacto de conveniencia ni una negociación constante sino una relación fortalecida, alimentada diariamente y basada en las raíces del afecto, del cariño, de la admiración. Respetarla también significa que tus ojos reflejen el lugar que ella ocupa y merece en tu vida. Respetarla denota la idea de que ella es la única a la quien uno responde y pertenece y es por eso que la relación sigue vigente. El Respeto implica pensar antes de actuar. Y actuar con responsabilidad. Implica manejarse con autocrítica, con coherencia, llevando a cabo una conducta de vida que con el pasar de los años se va moldeando. Producto de los golpes, experiencias y vivencias. Las palabras escritas pueden registrar, recordar este momento pero las buenas acciones son inolvidables y perduran en el tiempo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Sentimientos en vano

Injusto es que yo te quiera y no lo puedas ver. Triste es desearte sin que lo percates. Frustrante es no poder demostrarte que cambiaste mi forma de ser. Mi manera de pensar. Desordenaste mis conceptos de lugar. Hermoso sería que pudieras dejarte llevar. Una lástima no habernos conocido en otra época. En otro tiempo. En otra ciudad. Inmensamente feliz sería yo a tu lado. Invaluable sería el tiempo perdido. Infinito el camino por recorrer. Utópico sería que estuvieses un segundo en mí para experimentar lo que siento. Cuantas palabras me ahorrarías. Cuantas dudas aclararías. Late más fuerte mi corazón cuando en vos me pongo a pensar. Alimento la esperanza de tenerte. Y tus besos alimentan mi sueño. Tan fuerte puedo ser cuando quiero. Lamentable es tener que reprimir mis instintos. Probable es que no vuelva a verte. Pero que bien que me hace saber q no soy yo quien puede perderte. Alucinante sería conocer el futuro, sentarme a esperar que pase o dejar atrás todo este embarque. Que cerca estabas de mí. Y que lejos parecías. Sin buscarte te encontré. Aún resulta difícil de creer. Ojala un día vuelva a leer estas palabras y pueda saber lo que hoy no sé.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Respuestas perdidas

A veces las preguntas redundan. No sería necesario que busquemos en todo una respuesta. Cuántas veces sufrimos por escuchar lo que no queremos oír esperando oír lo que queremos escuchar. Cuántas veces una ilusión se cae a pedazos por alimentar un sueño consolidado en bases de flojos cimientos que son apenas el comienzo de un fracaso impulsado por esos motores propios que quién sabe, alguien los maneja. Cuántas veces percibimos el peligro queriendo taparlo con nuestras propias mentiras producto del deseo y no de la consciencia, anulando nuestros sensores. Cuántas veces transformamos el peligro para autoengañarnos. Preferimos hacer la vista gorda para evitar caer en esos detalles que ya sabemos siempre están y son los mismos que nos amargan el camino. Los mismos que lo hacen más largo, lo oscurecen, que nosotros creemos esquivar, creyendo que podríamos llegar por senderos más cortos. Es casi un juego donde las penalidades se viven y los triunfos se saborean. Las reglas parecen claras pero de claras cada uno hace las suyas. Lo normal y lo anormal se disuelve en criterios asimétricos de pensamientos. Las estrategias que soñamos suelen funcionar cada año bisiesto. Y cada año bisiesto nos olvidamos que alguna vez pueden funcionar. Como acostumbrados a las discrepancias. Esas seis horas anuales sobrantes que cada cuatro años nos permiten recuperar un día que dado por perdido ya estaba. Las cosas salen a su manera, siempre de la forma que jamás hubiésemos imaginado y no menos buenas por eso. Nos enrocamos para no abandonar nuestro tablero de juego, que lejos está de tener solo sesenta y cuatro escaques, pero que puede dejarnos afuera aún siendo infinito. Tratando de alimentar esa adrenalina que nos mantiene en vísperas, nos quita el sueño, el aire y la calma pero que nos gusta y apasiona. Buscando en cada desafío una nueva forma de vivir. Disfrutando de las anécdotas de aciertos y fracasos que con el tiempo van cambiando de color. Escribiendo las hojas de nuestro propio libro va resultando más emocionante caminar por la cornisa, haciendo equilibrio, estudiando cada paso sabiendo que de no pisar correctamente algo puede salir mal. Sintiendo la presión. Autodesafiándonos. De los golpes se aprende y de los golpes voy aprendiendo. Las lastimaduras van dejando cicatrices y mis cicatrices acarrean enseñanzas. Enseñanzas que nunca bastan para resolver el capitulo siguiente. En este día gris de Mayo me entrego a tu nostalgia. Y no por gris triste. Pero si triste sin vos.. Algún día responderás por qué te fuiste.

martes, 1 de mayo de 2012

Insomnio de Amor

La tomé del brazo y la llevé hacia otro lugar. Donde la música nos permitía escucharnos. Empezamos a hablar. Ella sabía algo de mí y yo sabía algo de ella. Comenzamos una relación algo liviana. Ella con sus laberintos en la cabeza y yo con los míos. Laberintos difíciles de transitar, entretenidos pero complejos. Su andar simulaba una seguridad que muchos admiraban. Su mirada dominante generaba cierta intriga. Su falda parecía más corta de lo que era. Sus zapatos brillaban. Mientras su escote escondía algo más que no se veía. Toda una especie que suele abundar. Disfrazando la realidad para parecer, olvidándose del ser. Con el tiempo compartíamos más de lo que esperábamos y nos llevábamos mejor de lo que pretendíamos. Nos habíamos encontrado sin saber cómo ni porqué. Yo vivía para ella. Me había convertido en la órbita de la galaxia y ella en mi Sol, mi energía, mi alimento y mi agua de vida. No existían defectos más que virtudes. Pero sin querer nos volvimos esclavos de sentimientos que ya no eran tan sanos. Las buenas intensiones transcurrían en una serie de distorsiones que solo traían discusiones absurdas. Aferrándonos a un idealismo que solo empeoraba las cosas. El placer ya no rondaba lo natural sino que se dejaba llevar por el sinsabor de los reencuentros y reconciliaciones que por motivos desconocidos nos sabían abrumar. Nuestras vidas parecían vivir en un infierno de celos y una competencia desmedida por querer ser alguien que no era. Nada era suficiente para calmar sus vientos. No había lugar para refugiarse de sus tormentas. Con el tiempo decidimos separarnos. En el recuerdo quedaron aquellos momentos de felicidad. Mi corazón parece haberse olvidado. Mi cabeza solo la toma de experiencia. Y el mundo parece haberme reservado algo mejor que tantos me están insinuando. Solo nos queda el Amor.. Solo nos queda el Amor.. Solo nos queda el Amor..