Espacio de libre interpretación. Mimetización con el personaje. Catarsis. Liberación. Alivio.
martes, 31 de agosto de 2010
Maldita lengua que no sabes comportarte
La lengua no tiene huesos pero huesos rompe. Cuántas veces nos arrepentimos de las palabras que decimos. Cuánta gente herimos sin saber. Hay momentos en que uno pierde el rumbo. Yo era especial para eso. En un instante de calentura podía vomitar todo. Decía todas aquellas palabras que tenía que guardar en el momento menos indicado. Que sentimiento horrible, mezcla de arrepentimiento, de querer volver el tiempo atrás, poder borrar esa falta de control para tratar de mejorar un poco las cosas. Con el tiempo fui comprendiendo que en esos instantes de calentura lo mejor q podía hacer era morderme la lengua, callarme la boca, esperar a que se me pase y dialogar en frío. Entendí que lo dicho es como una taza rota. La podes pegar, la vas a usar pero siempre va a estar rota. Y lo que dijiste, ya lo dijiste. Podes disculparte, podes arrepentirte y demostrar lo contrario pero ya esta dicho. Y no hay nada que pueda remendar la herida que causaste. Siempre vamos a recordar las palabras textuales. Yo no soy rencoroso pero tengo memoria. Acaso no es lo mismo? Si la memoria te hace recordar ese momento que te hizo daño no te trae el dolor que te causó? Yo nunca pude continuar la misma relación con alguien que me hirió con lo que me dijo. Quizás nunca se enteren. Tampoco me interesa que lo sepan. Quedará en mí. Por eso siempre seremos libres de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras. Todos.
martes, 17 de agosto de 2010
Nunca esperes nada de nadie, te irá mejor..
Muchas veces soy víctima de mis propios criterios de vida. Antes pasaba horas, días, meses esperando actitudes de la gente que nunca sucederían. Pensaba en situaciones ideales que solo terminaban siendo ideales para mí. Propias de mi egoísmo. Llenaba de expectativas mi cabeza con ilusiones que no terminaban en más que una lamentable decepción. Que siempre viene acompañada de dolor, angustia, amargura, depresión a veces. Pero siempre existe alguien que puede darnos otra perspectiva cuando menos lo esperamos. Ese alguien fue para mí una persona que estuvo de paso por mi vida pero que me dejó una lección. Puede ser una lección tonta para muchos pero para mí fue un giro de ciento ochenta grados en mi modo de vivir. Esa persona me enseñó a no esperar nada de nadie, me dijo que esperando generaba ilusiones que al no suceder decepcionaban. Muy simple, sí. Pero me lo enseñó élla. Eso era exactamente lo que me venía pasando desde que tenía uso de razón. Me acuerdo del momento en el que me lo dijo como si hubiese ocurrido hace instantes. Fue increíble porque cambió mi vida completamente. Por supuesto que no fue fácil ponerlo en práctica. Nadie puede cambiar de un día para el otro. Los consejos son moneda corriente entre nosotros. Todos aconsejamos porque podemos ver desde afuera lo que el otro no ve. Si pudiéramos reconocer nuestros propios errores sería mucho más fácil pero no creo que exista subjetividad que nos permita hacerlo. A casi un año de ese momento agradezco haberla conocido. Empecé a tomarme las cosas con un poco más de calma. Tuve que aprender a manejar - como podía - mi ansiedad y a llevarme un poco mejor con mi paciencia. Este nuevo concepto en mi vida cambió todo. Me siento mucho más relajado. Me sorprendo mucho más cuando las cosas suceden. Lo cual me da alegrías que nunca antes hubiesen ocurrido. Siempre te estaré agradecido.
lunes, 2 de agosto de 2010
Justicia divina
Siento que las cosas se dan por algo. Al hilar fino parecería como si una justicia divina fuese la encargada de digitar todo lo que nos ocurre en este bendito planeta. Como si en el transcurso del tiempo la balanza de bueno y malo tuviese que estar equilibrada. Existen los religiosos, los que tienen Fe, los que no creen en nada. Yo soy religioso por una tradición familiar. Pero reconozco que me acuerdo de Dios cuando me conviene. No voy a misa de doce ni rezo por las noches. Simplemente se que está. En algún lado pero está. Nos ve. Nos analiza. Nos guía. Nos cuida. Creo en él pero no creo en la Iglesia. No estoy de acuerdo con el sistema que han generado. A raíz de una creencia milenaria se han ido por las ramas por razones que seguramente no entenderíamos. Llámese Dios o como sea, es imposible negar existe alguien o algo que se ocupa de mantener nuestras balanzas equilibradas. De mantener el orden. De poner cada cosa en su lugar. Todo lo malo sigue de algo de bueno. Y todo lo bueno ocurre en recompensa por algo malo. Si hacemos una mirada hacia el pasado nos daremos cuenta que nuestras historias se conforman de buenos y malos momentos. Sufrimos malos momentos propios de la vida misma, inevitables. Que a veces suelen ser mucho más duros que lo normal. También solemos sufrir malos momentos o cosas malas generadas por nosotros mismos que siendo desde otra óptica quizás no serían tan malas. Mientras que los buenos momentos o cosas buenas fluirán continuamente. La virtud está en saber reconocerlo. Siempre manteniendo un equilibrio. Y cuando digo buenos momentos o cosas buenas me refiero a situaciones placenteras, buenos gestos, cariño, agradecimiento, reconocimiento. Para algunos, determinada situación puede ser más importante que para otro. Con el pasar de los años, aquellos buenos momentos que no parecían ser tan buenos van tomando valor. Van trepando en nuestra escala de valores. Esas pequeñas cosas ya no son tan pequeñas, pasan a ser grandiosas. Muchas veces bajamos los brazos. Completamente desanimados queremos tirar todo a la basura. No encontramos una explicación lógica que nos de una ayuda. No hacemos más que preguntarnos por qué a mí. Mientras que hay momentos en los que todo nos parece tan bueno que no sabemos de dónde nos va a venir el palazo, como si estuviéremos acostumbrados a que lo bueno no dure y que lo malo se haga notar enseguida. Muchas veces me consuelo con una frase: “no hay mal que por bien no venga”. No se de quien es ni de donde proviene pero me ayuda a salir. Encuentro en lo malo algo bueno. Y lo positivo es que de ese mal algo bueno va a venir. El camino es muy largo, no debemos desesperar que nuestro juez está librado del azar. El que tiene que pagar, pagará.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)