Espacio de libre interpretación. Mimetización con el personaje. Catarsis. Liberación. Alivio.
viernes, 29 de marzo de 2013
Tu ausencia en persona
Hace tiempo que siento que me estas faltando mas que nunca. No sé si es que cambié mi manera de abordarte o si las heridas aún tardan en sanar.
Suelo estar días buscándote. Te busco en los rostros de la gente. Te busco en los espacios de casa. Y hasta toco aquellas cosas tuyas para sentir que estas un poco más cerca.
Sueño con tus abrazos y tus besos. Sueño con tus comidas. Extraño tus aromas. Tu perfume. Tu presencia y tu bondad. Tu generosidad para con todos aun teniendo nada. Extraño tu amor incondicional. Extraño esas tardes de invierno en compañía con tus artes de repostería. Te imagino en los mismos lugares en los que te movías y permanecías.
Tendrías que verme. No se cómo me imaginaras. No cambié mucho. Estoy pisando las tres décadas. Hace casi siete años que te fuiste y tu lugar en mí está intacto. Me enferma que no estés conmigo. Más me cuesta entender que no voy a volver a verte. Al menos, no en esta vida. No quiero apurar las cosas pero te confieso que muchas veces pienso en emprender ese viaje y quedarme con vos para siempre. Siento que nos quedaron muchas cosas por hacer. Muchos planes por compartir y disfrutar. Por eso es que tu corta vida me enseñó a que los años deben disfrutarse al máximo. Nunca sabemos cuándo se termina.
Me pongo melancólico. Debe ser la época. Las fechas festivas no me agradan para nada. No, desde que no estas, claro. Me recuerdan aún más que no estas acá. Me ponen de mal humor. Y hasta me la agarro con gente que nada tiene que ver al respecto. Sé que si estuvieses con nosotros todo sería tan distinto. Aunque dicen que ciertas cosas hay que perderlas para aprender a valorarlas. La diferencia es que los objetos materiales en algún momento los podes llegar a recuperar. A vos no te recupero más. Hubiese preferido aprender a valorarte de otra manera.
Creo que tu ida sin despedida me hizo tomarle bronca a la institución familiar. Parece mentira que los matrimonios se caigan a pedazos por una cosa o por otra. Fracasen. Y consigo se lleven la vida de sus hijos a la deriva. Como si eso fuera poco, que se destruya una familia por una enfermedad que ni vos debes saber cómo te encontró. De qué Dios me hablan..
Lamentablemente, me alejé de los tuyos. No puedo verlos. Y mucho menos desearles mis augurios en este tipo de fiestas. Desearía que fueran ellos los que se hubiesen ido y no vos. Pero quién sabe, a lo mejor te hubieses enfermado de tristeza.
Yo en cambio, no me enfermo pero si te extraño y mucho. Una sumatoria de hechos me endurecieron muchísimo. Estoy algo resentido, pero no es grave. Me aferro a tus recuerdos. Me pierdo a solas en lágrimas que solo sirven de desahogo. Y me consuelo con encontrarnos en otra vida. Cuanto te quiero Mamá. Felices Pascuas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario