martes, 28 de junio de 2011

Mañanas para morir de amor

Una mañana de Lunes arranqué distinto.
Desperté con una ilusión que se me salía del pecho.
Me vestí lo más rápido que pude.
Tomé el café de un sorbo.
Y salí corriendo a buscarla. No sabía dónde estaba. Pero algo se me iba a ocurrir.
Tropecé con todo. Me choqué varias personas.
No paraba de correr.
Hacía frío.
La gente abrigada. Yo no lo sentía. Solo buscaba sus ojos.
No dejé un lugar sin recorrer.
Se me pasó la mañana completa y no pude encontrarla.
Me senté en la plaza. Cansado. Desilusionado. Con hambre.
Había comprado un libro para élla. Todavía imaginaba cómo iba a ser el encuentro.
El sol de invierno, débil pero agradable, parecía consolarme. Yo me apoyaba en él.
Al abrir mis ojos, una vieja amiga suya, que años pasé sin verla, me preguntó sorprendida qué hacía yo por ahí.
Intenté explicarle que luego de tanto tiempo no podía vivir sin élla, que estaba arrepentido de haberla dejado ir y que había decidido recuperarla.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo que élla ya no estaba. Que jamás iba a encontrarla.
No logré interpretar sus palabras. No entendí qué me quiso decir. O no quise interpretar lo que estaba entendiendo.
Luego me abrazó y me dijo que élla estaría esperándome en algún lugar del cielo. Que no hacía más que hablar de mí antes de marcharse.
Mi cuerpo se partió en mil pedazos. No me había sentido así antes. Me quebré y no pude parar de llorar. En ese instante mi mente la revivió en infinitas imágenes junto a élla. Tanto tardé en tomar conciencia que ya era demasiado tarde para las palabras. Su amiga se fue y yo me quedé ahí destrozado. Arrodillado en ese camino de adoquines de la plaza. No había consuelo que alcanzara. Deseaba poder cambiar todo lo que tenía por un segundo a su lado.
De repente, alguien encendió la luz de mi habitación. Desperté. El reloj acusaba las 8:28 de la mañana. Mi corazón latía muy fuerte. Todo había sido un sueño. De esos que se interrumpen cuando es hora de dejar de dormir.
No tardé en vestirme y salí a buscarla.

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